Lo que pasa en Tenerife

Periodismo ciudadano

  • ¿Qué es lqpsntf?
  • Sábado, 23 de Agosto de 2014
    Tenerife (Islas Canarias)
    Actualizado a las 20:34 hora local (GMT)

Vivir al son del didgeridoo

Dos jóvenes tinerfeños subsisten más de dos años entre Liverpool, Birmingham y Amsterdam tocando un instrumento de viento australiano y escupiendo fuego en la calle

  • Por J. L. Olmos
  • (vecinoreportero)
  • Santa Cruz , 31 Marzo, 2008, 02:02
  • Crónica

Carlos, a la izquierda con su didgeridoo al hombro, y Moisés./ LQPNTF

Debe ser complicado ganarse la vida como músico callejero. A poco que viajes te das cuenta de que el oficio se ha masificado. Están en cualquier esquina de cualquier ciudad. Hay muchos y sólo hay sitio para los buenos. El público ha perdido capacidad de sorpresa: cada vez le cuesta más llevarse la mano al bolsillo para sacar unas monedas. Si con apenas 19 años quieres irte a conocer mundo lo mejor es que busques trabajo en un burguer, un supermercado o un pub. ¿O no? Pues no. Toda esa teoría se te viene abajo al hablar con Carlos y Moisés, dos jóvenes de Tenerife que un día con esa edad cogieron la mochila y durante dos años se buscaron el guiso, y bien, actuando en la calle. Cuentan que se lo pasaron pipa.

Es cierto que de entrada tienen una pequeña ventaja, el instrumento que utilizan no es muy común, y eso siempre atrae a más curiosos. Carlos toca el didgeridoo, un aerófono originario de Australia que no es nada fácil de manejar. Para sacar una melodía hay que aprender un par de técnicas de respiración (puedes consultar su definición en la Wikipedia). El espectáculo lo completa Moisés quien, al ritmo de la música, escupe fuego por la boca y se pega las mazas con llamas al cuerpo. Aunque se ven con más frecuencia, esos malabarismos no están exentos de riesgo. Y Moisés es de los que se arriman.

La aventura comenzó en Inglaterra. Primero estuvieron en Liverpool y luego en Birmingham. El número funcionó bien en los dos sitios. Hubo días en los que llegaron a ganar hasta 40 libras (más de 50 euros) en una hora. Incluso los contrataron para animar fiestas y cumpleaños. “Allí aprecian más el arte callejero que en Tenerife. Desde que nos parábamos a sacar las cosas ya empezaban a rodearnos. También había gente que sólo con verte el instrumento nos preguntaba si éramos músicos y nos pedía que tocáramos”, explicó Carlos mientras enfundaba su didgeridoo este sábado por la noche en la calle de la Noria, la zona de moda para tomar una copa en Santa Cruz. Lo mismo opina Moisés, quien lo resumió con una frase: “Se nota la diferencia”.

Después de casi dos años en tierras inglesas decidieron cambiar de aires. Su destino, Amsterdam, a donde llegaron, entre la despedida y lo que les costó el viaje, sin un euro. Pero se recuperaron pronto. En la capital holandesa, Moisés conoció al que considera su “profesor”, el que le enseñó a perfeccionar los malabares con fuego. Además coincidieron con otros dos canarios que tocaban el tambor también en la calle. Los cuatro llegaron a actuar ante más de 300 personas en la plaza Dam, el lugar más concurrido de la ciudad. Ganaron dinero, lo que les sirvió, según confiesa Carlos entre risas, para convertirse en clientes habituales de los coffee shops.

Sin embargo, las cosas comenzaron a torcerse justo por el principio que les impulsó a viajar: la búsqueda de libertad. Aunque Amsterdam es en general una ciudad muy permisiva, hay aspectos en que no lo es tanto. Por ejemplo, se exige una licencia para tocar en la calle en función del instrumento (por suerte el didgeridoo está exento de esa obligación) y se prohíben los espectáculos con fuego, entre otras normas. Esto, unido a la, según ellos, excesiva presión policial, les cansó, sobre todo a Moisés. “Llegó un momento en el que me paraban por todo. Una vez incluso me multaron por pedir un cigarro. Me agobié”.

Ahí se separaron. Carlos se fue a Italia y Moisés a Tenerife. Pasado un tiempo se han vuelto a juntar en la isla. No les va mal, pero se quejan de la falta de seriedad de algunos dueños de locales de noche y productores. “Nos han prometido muchas veces que nos iban a contratar y, después, nada de nada. Nunca te llaman”, aseguran. Suelen actuar en las calles del Puerto de la Cruz, pero este sábado pasaron por Santa Cruz y dejaron, a cambio de la voluntad, un rato de alegría y buen rollo a la gente que tomaba una copa en la Noria. Antes viajaban movidos por la libertad para conocer mundo, ahora, ya en casa, se buscan la vida dignificando la música y el oficio de titiritero.

 

Nota de la redacción: el objetivo, lógicamente, era ofrecer junto a esta información un par de fotos de la actuación de Carlos y Moisés (didgeridoo incluido). Pero un error en el manejo de la cámara las hizo impublicables. Pedimos disculpas por ello.

Galería de fotos

callejeros.jpgcallejeros1.jpg

Añadir a blog

Copia este código para poner este contenido en tu blog o página web:

Opinión

Imagen de Alvaro Santana Acuña

El barrio del fin del mundo

  • Por Alvaro Santana
  • (vecinoreportero)
Imagen de TomasB

Nuevas cancelaciones de Lü Jia ¿serán las últimas?

  • Por Tomás Jesús Brito
  • (vecinoreportero)

El mejor...

¡Quéjate!

Restaurante El Dorado de Bajamar. Servicio pesimo el 20/07/2012. Hora y cuarto para traer la comida. Sin verguenza. Asi vamos

(0) comenta

Desconfia de IKEA FAMILY. Muchas quejas sin respuesta. Pasan del cliente a la hora de las reclamaciones.

(12) comenta

me parece mentira ke para poder poner un chiringuito de castañas,para la comision de fiestas de un barrio te pidan darte de alta

(2) comenta

Tamaño del texto:

Comentarios recientes