Tenerife / Los Rodeos
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Encontré un preservativo anoche en una lujosa habitación del sur de Tenerife, ese tipo de habitaciones que no sucumben a la liquidación de materiales. Me extrañó verlo allí. Estaba muy bien envuelto y tirado sobre el suelo al lado de una papelera metálica que había en el baño principal. Por su aspecto y tamaño me dio la impresión de que su dueño habría estado bien dotado, pero lo que aún me resultó más sorprendente fue precisamente eso, verlo allí, como si fuera un regalo que espera ser desenvuelto en cualquier momento.
Dada su posición, pensé que la camarera de pisos no había limpiado bien la habitación, así que decidí abrir uno de los cajones de la mesilla de noche para coger la tarjeta del hotel y llamar a recepción para quejarme por tal cochinada, pero cuál fue mi sorpresa al encontrar, encima de la tarjeta, un recorte de periódico de esos que anuncian prostitutas a un elevado precio, sofisticadas y de buen ver. El recorte estaba doblado por la mitad y con un número de teléfono escrito a mano. Lo abrí y empecé a imaginar que yo era el protagonista, que aquel preservativo era mío y aquellas caderas que la noche anterior habían sido de otro, mías eran también.
Recordé mientras apagaba mi calentón que las autoridades habían pedido a los periódicos hacía unas semanas que renunciaran a esa esquina que tanto dinero les reporta, son ese tipo de esquinas donde se anuncian prostitutas de toda condición (guapas, rubias, morenas, feas,), ese tipo de esquinas que no se pueden prohibir por ley, ya que la ley puede prohibir la prostitución pero no su publicidad. Así que todos los periódicos, incluido el del recorte que tenía en mis manos, tienen la vía expedita para seguir anunciando a empleadas del sexo o a esclavas del sexo, no lo tengo muy claro.
La prostitución continuará siendo legal aunque no esté regulada y la única ley de la que dependen es la ley de la demanda, así debemos pensar que los tiempos venideros seguirán forrando de dinero y cinismo los editoriales de periódicos y lo digo porque ni siquiera aquellos que en sus editoriales condenan el comercio del sexo han renunciado a los beneficios de la prostitución. No es que todo esto me extrañe, a decir verdad, pero es que me parece demasiado repugnante imaginarme a una serie de ejecutivos frotándose las manos mientras en platós de televisión y en diferentes artículos poner a las prostitutas a caer de un burro.
Las instituciones, y de esto estoy plenamente convencido, deberían estar más tiempo en las esquinas y en los burdeles de carretera para palpar no unos senos deseables sino para palpar una vida de derechos y obligaciones y unos impuestos que pagar como cualquier españolito de a pie y regular una jubilación en la que no tengan que preocuparse de qué van a vivir el resto de su vida, cuando su aspecto físico debido a la ley implacable de la naturaleza las desplacen a otras esquinas donde convivan con el hambre, la miseria y los bolsillos vacíos.
¿Que qué pasó al final con el preservativo? No era mío, la Madame se disculpó alegando que se lo había dejado el último cliente hacía apenas unas horas mientras pagaba en efectivo la factura de una botella de champán y los servicios de Andrea, una prostituta de lujo.
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publicado el 21 Noviembre, 2008 en elmundo.es (0) comenta
publicado el 20 Octubre, 2008 en noticanarias.com (0) comenta
Comentarios
Si el tipo que escribe esto se llama Salvador, ¿por qué aparece la foto de una mujer en el encabezamiento?
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