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Cuando se aprobó definitivamente la ley que está dando ciudadanía española a los que somos nietos de españoles, algunos porque piensan y otros por meter miedo, han dado unas cifras alarmantes de nuevos ciudadanos que supuestamente vendrían a España a vivir. Esto no es realmente así, y les explico el porqué.
En primer lugar, los países en los que la cantidad de posibles ciudadanos nuevos sobrepasaría la cifra de 300.000 sólo serían Cuba y Argentina. Sin embargo, por ejemplo Cuba atiende unos 20 casos diarios de estas solicitudes, de los cuales hasta ahora un tercio no reúne documentos o los requisitos necesarios en el momento de la entrevista. Supongamos que en los proximos 24 meses el interesado logre todos los documentos y el 100% de los procesados adquiera la nacionalidad (algo para mí improbable). Entonces tendríamos que de lunes a viernes se atenderían 100 casos, en un mes 400, en 12 meses 4.800 casos y en 24 meses 9.600. Como este trámite se puede hacer también en Santa Clara, Camaguey y Oriente, tenemos en total 4 lugares en la isla, con un total de 38.400 tramitaciones en dos años.
Las matemáticas no se equivocan. Si el proceso de nacionalizaciones se extendiese un año más, como dice la ley que podría pasar, tendríamos 19.200 casos más, es decir, un total (como máximo) de 57.600. ¿Dónde están los posibles 300.000 cubanos nuevos españoles? Pues en ninguna parte. Quedarían más de 240.000 ciudadanos de ese país, descendientes de españoles, sin alternativa alguna de procesar su caso.
Hay varias razones más por las que la cifra de solicitudes de nacionalidad serán menores de las predichas. Una de ellas es que la mayoría de los nietos que van a solicitarla tienen una edad superior a los 50 años: el 70% de los casos está integrado por nietos de emigrantes de principios de siglo, cuyos padres nacieron en esa época y que hoy si están vivos tienen 80 años y más.
Otra es que tampoco va a haber emigracion masiva a España, como algunos piensan, porque estas personas ya tienen sus vidas hechas. Tampoco pueden pasar la posibilidad de nacionalización a sus hijos, porque la mayoría ya es mayor de 18 años. Otro punto es que del total de solicitudes que se tramite, sólo se resolverá como el 50% por falta de documentos, sobre todo la partida de nacimiento española del abuelo. Más de la mitad de los nietos no sabe el lugar exacto de nacimiento de su abuelo y aun cuando lo sepa, algunos de los registros civiles ya no poseen copia de esos documentos debido a la Guerra Civil o simplemente porque se quemaron.
Por otro lado, las abuelas no trasmiten la nacionalidad (excepto las que salieron como exiliadas entre 1936-1955), con lo que se acorta más el número de personas que podrán adquirir la nacionalidad española. Ahora bien, el grupo de los exiliados es reducido en comparación con el de principio de siglo, pero aquí algo sucede: la mayoría de los hijos y nietos de los exiliados que perdieron su nacionalidad ya la tienen.
Espero hayan entendido mi apreciación, referida al asunto de los hijos y nietos de españoles buscando la ciudadanía de sus abuelos.
Nota de la redacción: El autor de este artículo, Frank Casanova, es miembro de la asociación Hijos y Nietos de Españoles (HyNE) en Estados Unidos y nieto de un emigrante de Granadilla de Abona, municipio del sur de Tenerife.
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publicado el 13 Enero, 2012 en El Dia (0) comenta
publicado el 8 Diciembre, 2011 en La Opinion (0) comenta