Nos encontramos de incógnito, o sea disfrazados de jarrón chino, en la sede del CNI, que son los servicios secretos de Alberto Saiz, digo españoles, donde su director, acompañado de la plana mayor de inquisidores de la señorita Pepis, está sometiendo a una serie de agentes secretos al polígrafo. (-¿BIC...? -¿Cómo que BIC? He dicho polígrafo, no bolígrafo. -Ah, bueno.) Conectamos con la sala de torturas, digo de audiencias.
-A ver, agente Fernández... -Fernández, no; mi nombre en clave es Bond, James Bond. -Bueno, pues Bond, ¿le dijo usted a los periodistas lo de la cosecha de patatas gallegas de nuestro amado director Saiz...? -¡Ja, ja, ja, la operación Cachelo! No señora, se lo dije a mi cuñada Flora, que es agente de la propiedad intelectual. -El agente ha dicho: -"¡Ja, ja, ja, la operación Cachelo! No señora, se lo dije a mi cuñada Flora, que es agente de la propiedad intelectual". Y el polígrafo dice que eso es... ¡verdad! (¡Plas, plas, plas...! ¡Que no aplaudan, consio, que esto no es La Máquina de la Verdad). -¿Tiene algo que decir en su defensa, sobre su flagrante revelación de secretos oficiales, agente Bond? -¡Secretos oficiales dice! ¿Cómo va ser un secreto oficial que el baranda de aquí le compre la cosecha de patatas a sus familiares gallegos, para traficar luego con ellas en Madrid? (¡Plas, plas, plas...! ¿Pero no les dije que no aplaudieran, caramba? ¡Todavía me cabreo! Huy qué miedo, Mami. Lo he oído, Martínez: mañana me traerá escrito, 200 veces: "no debo tomarle el pelo a mis superioras"). -Pues lo siento Bond, pero lo de las patatas está considerado por nuestro adorado líder Saiz, como secreto secretísimo. -Pues más lo siento yo, porque le he mentido descaradamente a la mierda esa de polígrafo: ¿Cómo se lo voy a haber dicho a mi cuñada Flora, si no la puedo ver ni en pintura? Y además no es registradora de la propiedad intelectual, sino protésica dental por la universidad de Laponia y trabaja en un bingo tocando las bolas... -¡No sea ordinario, agente Bond! -Consio, pero si es verdad que toca las bolas en un bingo. -¡Y dale! -Jefa, jefa, el polígrafo dice que sí que es verdad que Flora toca las bolas en un bingo. -¿Usted también, Rodolfito? -No jefa, que ha sido el polígrafo) -Bueno, pues va ser verdad que el polígrafo engaña. -¿Traigo el algodón, jefa? -¿Para qué, Rodolfito, si puede saberse? -Para hacerle a Bond la prueba del algodón, claro está, que dicen por la tele que "el algodón no engaña". -¿Usted es tonto por casualidad, Rodolfito, o ha hecho oposiciones a tonto y las ha aprobado con brillantez? -No señora, yo soy sobrino de Saiz. -Ah, bueno, pues en ese caso, que pase el siguiente agente a confesarse, digo a "poligrafiarse" (...)
¿Usted se llama...? -Bond, James Bond. -Pero bueno, ¿qué relajo es éste? ¿Ustedes todos y todas se llaman Bond...? -Depende. -¿Depende de qué? -De si estamos trabajando en cosas serias, como perseguir terroristas, o haciendo el pendejo con el polígrafo para que el gran jefe Saiz, el pescador de la pradera, salve el pellejo. -¡Huy lo que ha dicho! -Y lo mantengo. -Bueno, vamos a dejar pasar esto, porque hoy estoy de buenas. Según mis datos, usted se llama Ramírez, que no Bond, y fue uno de los agentes que limpió de algas islamistas la piscina de Saiz. ¿Es cierto eso...? -No eran algas islamistas, eran de las corrientes y asquerosas; y además la piscina estaba llena de mierda, perdonada sea la manera de señalar. -Ramírez, se está usted jugando el puesto. ¿Qué dice el polígrafo, Rodolfito, de estas últimas declaraciones inconvenientes de Ramírez? -A ver..., sí; el polígrafo dice que en la Primitiva del jueves próximo saldrán los siguientes números: 6, 12, 24, 37, 30 y 40. Complementario el 15 y reintegro el 8. -¿Y ustedes a dónde creen que van, agentes y agentas? -A poner la Primitiva, doña Remedios, que a lo mejor sale.
-¡Qué bajo ha caído el CNI! -¡La he oído, agenta Remedios! -Huy, lo siento señor Saiz, es que estaba despistada. -Sí, sí, despistada, aquí lo que hay es mucho traidor. ¿Me compraría 5 kilitos de patatas, Remedios? -Si están buenas, don Alberto. -¡Buenísimas!, son de mi familia de Galicia. -Pues entonces póngame 10 kilos. Pero bien pesaditos, ¿eh?
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