Fueron colocadas siguiendo la moda del momento. O como nos ha comentado nuestro vecinoreportero Adrián Alemán en un artículo de opinión, quizá fuimos víctimas de un empresario peninsular espabilado que en los años ochenta, aprovechando el tirón y proliferación de las ciudades con casco histórico, se dedicó a fabricarlas como churros y a venderlas por toda la geografía española. Las farolas de estilo fernandino, hasta hoy sembradas por los muros de toda La Laguna, tienen los días contados. Su sustitución por otras de un diseño radicalmente distinto es ya una realidad.
La polémica está en la calle. Los ciudadanos, divididos. No hay operación de retirada de farolas ante la que algún peatón se detenga para comentar algo. Se forman corrillos en torno a los operarios y la ciudad entera, en estas semanas de cambio, tiene algo nuevo de que hablar. "¡No las quiten, que son bonitas! Mira tú que cosa más fea están poniendo", dice una señora. El personal municipal, con cara de circunstancia, sigue con su trabajo mientras los laguneros, alrededor, murmullan.

La cosa es tan grave que ha llegado al Ayuntamiento. Hace dos años, el entonces portavoz del PSOE, Javier Abreu, salió en defensa de las fernandinas y denunció intereses ocultos en la sustitución de la luminaria. Ahora, cuando el cambio es un hecho, el nuevo portavoz, Gabriel Matos, da una nueva vuelta de tuerca al asunto: que las van a quitar sí o sí, pues las queremos declarar Bien de Interés Cultural. Es verdad que alega el incumplimiento de un acuerdo plenario que rechazó esta reforma, pero con todo la petición es cuanto menos ridícula. Como nos informaba Alemán, estas farolas fueron colocadas bajo el mandato del socialista Pedro González en la década de los ochenta, sustituyendo a otras de corte más vanguardista.
Es más, ¿reclamó el PSOE lo mismo para la fuente de la Plaza del Cristo cuando ésta, levantada también en el siglo XX, fue retirada? ¿Puedo declarar mi Mitsubishi Colt del año 82 Bien de Interés Cultural?
Con el jaleo de las farolas fernandinas se ha olvidado otro mobiliario urbano que sí que ha sido sustituido varias veces: las papeleras, escasas pero presentes en la ciudad. ¿Por qué nadie reivindicó el mantenimiento de esos históricos depósitos, pequeños y siempre llenos de basura? Hubo un tiempo en que eran marrones y hacían juego con la luminaria, pero pasaron a mejor vida sin que nadie las defendiera.
Las nuevas farolas podrán gustar o no, pero una cosa sí es cierta: producen menos contaminación lumínica. Y también es cierto que, ya puestos, éstas se asemejan más (quizá como reinterpretación) a las que pendían sobre las calles de La Laguna a principios de siglo.
El debate está servido en Aguere. Resulta extraño, pero es así. Algunos iluminados del grupo socialista municipal han encontrado un nuevo caballo de batalla en las farolas y los ciudadanos discuten sobre la conveniencia de mantenerlas o retirarlas. Mientras tanto, el señor de las fernandinas sigue haciendo negocio: aquí se pide que las declaren BIC y en Sevilla colocan unas nuevecitas, salidas hace tres meses de la fundición e incluso preparadas para hacer de catenarias y conducir los cables del tranvía. Mejor no demos ideas...
Comentarios
Carlos, un consejo: la unión hace la fuerza. Les recomiendo que se pongan de acuerdo con J.M. Bermúdez. Seguro que promoviendo una declaración conjunta de BIC que incluya las farolas fernandinas, el Hotel El Médano, Cho Vito y tu Mitsubishi, la cosa se agiliza.
¡Coño! No me se había ocurrido... Y de paso que declaren también a Mr. Burns ;-)
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