Siguiendo la estela de Aznar, el ex presidente del Gobierno de Canarias Adán Martín ha abierto una asesoría. Y lo ha hecho relativamente pronto: apenas ocho meses después de abandonar el cargo, tras las elecciones autonómicas celebradas en mayo del año pasado. El nombre elegido para ejercer la actividad es Amarmen Asesores S.L. La verdad es que en eso no se comió mucho el coco: cogió la letra inicial de su nombre y las tres primeras de sus dos apellidos (Martín Menis). Tiró por lo fácil.
La sociedad fue inscrita en el Registro Mercantil de Santa Cruz de Tenerife el 18 de enero de 2008 con un capital social de 3.100 euros (un poquito más que el mínimo, que son 3.005). Su objeto social es el siguiente: “El asesoramiento en todo tipo de ámbitos, en especial el industrial, inmobiliario, turístico, comercial y de ingeniería industrial; la asistencia gerencial y administrativa; gerencia de oficinas de representación e intermediación; la prestación de servicios propios”. O sea, casi todo a lo que se puede dedicar un profesional liberal con experiencia ejecutiva. Conviene recordar que Martín es ingeniero industrial de formación, aunque se haya dedicado media vida a la política en la filas de ATI, primero, y Coalición Canaria (CC), después.
En principio, Martín no se ha buscado compañeros para este viaje en el sector privado, pues sólo figura él en calidad de administrador único de Amarmen Asesores S.L. El domicilio de la empresa está en un piso de Santa Cruz, cuya dirección hemos ocultado por discreción en la nota del Registro Mercantil que puedes consultar (en pdf) al final de este texto. Eso sí, ni en el buzón ni el portero automático figura todavía un cartel con ese nombre.
En principio, Martín no se ha buscado compañeros para este viaje en el sector privado, pues sólo figura él en calidad de administrador único de la sociedad
¿Qué no puede hacer Martín como consultor? En 1997, el Ejecutivo regional, presidido entonces por Manuel Hermoso, aprobó la Ley de Incompatibilidades de los miembros del Gobierno y altos cargos de la Administración Pública canaria. Como criterio general, esta normativa afecta a los viceconsejeros, secretarios generales técnicos y directores generales que estén en ejercicio. Sin embargo, el artículo referido al deber de abstención dice lo siguiente en su punto tercero: “Quienes hubiesen desempeñado un alto cargo no podrán, durante los dos años siguientes a la fecha del cese, intervenir, por sí o mediante apoderamiento, en la tramitación, ejecución o impugnación de expedientes concretos sobre los que haya dictado resolución el órgano, unipersonal o colegiado, del que hayan sido titulares, ni participar en el capital de empresas mercantiles o industriales cuya regulación o control haya dependido del alto cargo”. Teniendo en cuenta la cantidad de empresas sobre las que Martín tomó decisiones durante su etapa en el Gobierno, lo cierto es que si se piensa dedicar a la intermediación privada frente a la administración, el campo de negocio se le reduce bastante. Asímismo, si quiere invertir sus ahorros en acciones de alguna compañía local, tendrá que andarse con mucho ojo.
Otro detalle curioso: un grupo de amigos de Martín, en su mayoría políticos y empresarios, le organizó el pasado 14 de febrero un homenaje en Santa Cruz para agradecerle sus años de entrega a la cosa pública (las dos primeras fotos de la galería recogen momentos de ese acto). A pesar de que ese día ya tenía constituida y registrada su sociedad, el ex presidente no dijo ni mu sobre ese asunto en su discurso. Podía haber soltado algo como: “Señores, he montado una asesoría”. Igual hubiera sido un buen foro para promocionarse.
Entre tanto, circulan por Tenerife algunas noticias que no cuadran mucho con la iniciativa de convertirse en consultor. La prensa local ha publicado que Martín aspira a presidir la Caja de Canarias (CajaCanarias), y que, según esta versión, se disputa el puesto con el actual director general de la entidad, Álvaro Arvelo. Un lío, vamos.
¿Qué crees que pretende hacer Adán Martín?
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Comentarios
Si Periodismo ciudadano es denigrar a un expresidente por el solo hecho de ponerse a trabajar por cuenta, una vez concluido su mandato, me quedo con el periodismo convencional.
Uds. han mezclado información con prejuicios y sandeces en un totum revolutum que poco tiene que ver con el periodismo.
¿Tendría que dedicarse a la mendicidad o apuntarse a la lista del paro para evitar sus lamentables comentarios?
NO... si por lo visto tendrá que dedicarse a vivir bajo un puente, sin derecho a vivienda, ni a trabajo, ni a montar una empresa...
Lo que tiene que hacer incluso es dejar de comer y morir de hambre, para que los que hacen la crítica fácil no se molesten...
La ley ya se encarga de que, con la empresa que monte, no se produzcan incompatibilidades... no creen?
Lo que no se puede es condenar a alguien al ostracismo porque haya sido Alto Cargo... a qué quieren que se dedique entonces? Si trabaja en una empresa, es injusto. Si monta una, es un sinvergüenza... qué hace? Suicidarse?
Hombre por favor... las críticas con un poco más de coherencia... hay que criticar lo critiicable... no destruir porque sí.
No es si no más de lo mismo. La palabra es sinvergüenza. Imaginense con toda la información que tiene entre sus manos lo que puede "asesorar" y como demuestran que fue él el que dió la información.
Presidente de Cajacanarias todos esos creditos que se concederían a fondo perdido a amigos, familiares y demás, puff...
¡Como no le van a apollar! Y así es como "todo vale" en esta isla.
¿ Ganar dinero ? Noooooooooo.. Seguramente servir al pueblo canario de forma mas eficiente . como sabemos la cosa privada es mas eficiente que la publica
Está claro para lo que quiere esa asesoría, para hacerse 'bisnes' con la gente de CC. Sus empresas, sus teles, sus constructoras, sus clínicas privadas, sus puebloschicos...en fin. Más de lo mismo. No salimos de república bananera.
Muy buena la noticia. Esto huele a otro chancullo de ATI. La ley debería poner más trabas a un ex presidente, pues maneja un montón de información privilegiada y confidencial. Pero estas islas son como son; qué triste...
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