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En plena temporada turística de invierno, una plaga de medusas ha invadido las costas del sur y suroeste de Tenerife, desde El Médano hasta Los Gigantes. Con una temperatura primaveral a mediados del mes de enero, los turistas que han llegado al sur de Tenerife para disfrutar de sus playas han tenido que conformarse con tomar el sol o darse rápidos remojos en la orilla, porque las banderas rojas y las alertas de medusas en nuestras costas prohíben el baño.
En la Playa de la Arena, en Santiago del Teide, los socorristas nos dicen que recorrieron ayer, trece de enero, las playas de la zona en barco y que nunca habían visto una plaga igual, con miles de medusas a media profundidad. Incluso añaden que se estudia la posibilidad de la influencia del volcán de El Hierro, que ha provocado corrientes cálidas inusuales en la zona, en la aparición de esta plaga. Los usuarios de la playa comentan que no son aguavivas sino medusas las que han invadido las playas y advierten de lo peligroso de sus picaduras, que incluso pueden provocar la muerte por shock anafiláctico.
En realidad las que aquí se conocen como aguavivas o carabelas portuguesas son una variedad de medusas (medusa filaria) y su picadura rara vez es mortal; generalmente provoca dolor y ardor pasajeros. La toxicidad de la picadura de las medusas varía según la especie (por ejemplo, la picadura de la medusa avispa de mar puede causar la muerte en minutos). Hay que tener en cuenta, sin embargo, que los tentáculos de las medusas muertas que encontramos en las playas pueden seguir envenenando durante semanas.
Las que han aparecido ayer en nuestras costas pertenecen a la especie cotylorhiza tuberculata , conocida popularmente como medusa de huevo frito, y su picadura tiene muy poco efecto o ninguno en los seres humanos.
Los consejos que da el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona ante las picaduras de medusas son:
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publicado el 13 Enero, 2012 en El Dia (0) comenta
publicado el 8 Diciembre, 2011 en La Opinion (0) comenta
Comentarios
Yo he vivido oleadas de aguavivas en la playa de Las Teresitas, hace ya bastantes años. Entre Marzo y Abril era frecuente ver una especie de pequeños globos azules, verdes y violetas flotando sobre la superficie. Solían estar sólo unos pocos días. Cuando era de arena negra y no existía el espigón, sus largos tentáculos, de dos o tres metros de largo, se enredaban con las olas que llegaban a la orilla y, si ibas caminando por ella, era fácil que alguno te envolviera una pierna y las pasaras canutas.
Tuve la mala suerte de vivir la mala experiencia y recuerdo cómo se me incrustó uno en la piel. Un pescador de la zona logró sacarme algún pedazo con la ayuda de una toalla, porque si lo hubiera hecho con sus dedos, se le hubiera adherido a él. La sensación era de que la pierna me pesaba más del doble y me recomendó que me pusiera ajo machacado sobre todo el surco que me hizo el dichoso tentáculo. Como a la media hora, lo peor había pasado.
No sé si será cierto, pero se decía que si lo que te envolvían era la cabeza, la consecuencia podía ser la muerte. No me extrañaría nada, dado el dolor intenso que yo sentí en mi pierna y que no le deseo a nadie.
Hace mucho tiempo que no se ven y, por supuesto, no las echo de menos.
Siempre han estadfo ahí. Ahora cuando no hay noticias relevantes se acude a cualquier cosa que en el pasado se tenia en cuenta como algo natural.
Yo he "probado" la agua viva, no la recomiendo.
Casualmente, estos días he estado en la Playa de la Arena. Los socorristas (que se lo curran mucho en esta playa) cada hora hacían un recorrido en piragua por el mar y, al final, nos dejaron bañar siempre que no pasáramos más allá de 15 metros mar adentro porque comprobaron que la playa estaba limpia, pero decían que más allá de las rocas había miles de medusas. Hablando con uno de ellos, me dijo que la solución estaría en que viniera una buena borrasca del noroeste y se las llevara de una vez. Decía que no había visto cosa igual en 20 años de trabajo y que estaban acostumbrados a que, con el tiempo palmero, en junio o julio, vinieran aguavivas, pero nunca medusas en enero y en tal cantidad. Así, que a esperar esa borrasca...
Muy buen artículo.
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