En el número 26 de la calle Juan Pablo II (antigua 18 de julio) de Santa Cruz, entre paquetes de café fe colombiano y etíope, té de Sri Lanka y artesanía de la India, nos atiende Miguel Ángel, un joven muy dinámico que comenzó como voluntario de Cáritas de Tenerife y que ahora se encarga de gestionar El Surco, la tienda de comercio justo de esta organización.
Llama la atención el origen un tanto exótico de los productos que comercializan bajo esta denominación. Pero más allá de ese aspecto, ¿conocemos los fundamentos de esta forma de comercio?
Se puede definir el comercio justo como un movimiento social internacional que promueve una relación comercial directa entre productores de países poco desarrollados (generalmente del Sur) y consumidores solidarios, a través de intermediarios sin ánimo de lucro. Su principio fundamental es garantizar a los productores una retribución justa por su trabajo, algo que con demasiada frecuencia no se produce en el comercio "convencional".
El sistema se basa en unos márgenes de beneficio en los procesos de transformación y comercialización de los productos muy inferiores a los habituales, al ser realizado por organizaciones sin ánimo de lucro, como Cáritas, Intermon Oxfan o Alternativa 3, entre otras, que se agrupan en la Coordinadora Estatal de Comercio Justo. Ese diferencial en los beneficios y una inversión casi nula en publicidad, revierten, por un lado, en el "precio justo" que se paga a los productores -generalmente pequeñas cooperativas agrícolas, talleres de manufacturas de mujeres, minusválidos y otros grupos de exclusión social- y, por otro, en la financiación de proyectos para el desarrollo de las comunidades en las que se encuentran.
Pero además de los criterios económicos, el comercio justo tiene en cuenta otro tipo de valores éticos y sociales (igualdad entre sexos, lucha contra la explotación infantil…), así como ecológicos (todos los productos alimenticios que se ofrecen lo son). En este aspecto cobra especial relevancia la labor de las organizaciones intermediarias antes mencionadas, que no se limita a la simple comercialización, sino que también incide en la difusión y sensibilización de la sociedad con dichos valores.
En España, sólo Córdoba se ha sumado al programa Ciudades Europeas por el Comercio Justo
Esta implicación con los principios medioambientales es lo que ha llevado a la tienda El Surco a idear la campaña Desplastifícate, cuyo objetivo es promover el uso de bolsas de algodón de comercio justo, ecológicas y duraderas, como alternativa a las de plástico. La campaña incluye un concurso para la elección del logotipo que se imprimirá en las bolsas que comercializa la tienda. Aún se puede participar votando a alguno de los distintos modelos presentados, a través de su página web.
Si bien es cierto que esta modalidad comercial ha recibido críticas de las corrientes neoliberales más conservadoras, defensoras de los valores del libre comercio, también lo es que está apoyada por destacados organismos internacionales como la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) o la Comisión Europea. Esta última institución ha desarrollado el programa Ciudades Europeas por el Comercio Justo, con el fin de fomentar la implantación sus criterios en el consumo y las compras de las administraciones, comercios, empresas y otras instituciones públicas y privadas.
En Europa, la lista de ciudades que se han integrado en el programa asciende ya a más de 450, entre las que se cuentan Roma, Bruselas, Oxford y Belfast. En España, tan sólo Córdoba, por iniciativa de su ayuntamiento, ha entrado a formar parte recientemente del grupo de urbes europeas comprometidas con el comercio justo.
Comentarios
Los regalos son de lo más originales, pero se lleva la palma la comida, es buenísima, sobretodo el chocolate y las galletas.
Es importante fomentar este tipo de negocio que abogan por una mayo solidaridad a favor de los colectivos más desfavorecidos.
Me parece muy buena idea lo de la bolsa de tela para ir a comprar.
Bien es sabido que las ONG's vinculadas a movimientos religiosos no son mis preferidas, pero esta tienda es fantástica y animo a todos a que la visiten y a que prueben el chocolate (delicioso) y el café. Y ya puestos, también les animo a que hagan el pequeño esfuerzo de llevar bolsas de tela al super; yo ya me he acostumbrado y he reducido mucho el consumo de plástico en casa. Vale la pena el gasto, de verdad.
habrá que pasarse a ver que es lo que tienen, pero tiene pinta de ser el tipico proyecto que hay que apoyar para ser coherente en este mundo globalizado. Gracias
Me alegro por Cáritas y por esta iniciativa. La próxima vez que tenga que hacer un regalo me pasaré por ahí. Y lo de las bolsas también está muy bien.
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