
Tras la tormenta acaecida en Canarias en los últimos días llega el momento de hacer balance y muchos son los que señalan como culpables de la infinidad de problemas ocasionados por esta inmensa tromba de agua a los políticos, sin embargo, ellos no son los únicos culpables de esta situación. Es verdad que se deben preocupar de disponer de los medios necesarios para contrarrestar o al menos mitigar los efectos de la "cola" de la borrasca, y menos mal que nunca nos da de lleno. Es cierto que se ha hecho una inversión en un tranvía que se convirtió en uno de los primeros elementos que sucumbió a la tormenta y también lo es que se han remodelado zonas como la Avenida de la Trinidad en La Laguna o la zona de la Concepción en Santa Cruz, eliminando las pocas barreras que existían contra el agua que eran las aceras, o que las alcantarillas no están bien preparadas porque casi desde el inicio de la lluvia realizaron la función inversa a la que tienen encomendada, regurgitando cada gota que absorbían. Pero no han sido solo los políticos los culpables de todo esto ya que del mismo modo que deben encargarse de proporcionar un servicio de limpieza adecuado, que no lo hacen, no creo que la naturaleza fabrique lavadoras, latas, jeringuillas, colchones, escombros, etcétera. Y estoy prácticamente seguro de que no son solo los políticos los que colocan todos esos residuos en el fondo de los barrancos.
También debemos tener en cuenta la infinidad de casas construidas en los barrancos y sus correspondientes calles, muchas de estas casas, por no decir la mayoría, han sido construidas de manera ilegal por personas que no tienen nada que ver con la política, pero luego nos quejamos si se nos inunda o si por casualidad alguna institución pública con intención de reducir el peligro se atreve a querer tirarla al suelo. Tampoco podemos olvidar que hay otras tantas que son legales y también se encuentran en esta situación o las propias calles que son de titularidad municipal que durante la borrasca se convirtieron en ríos. Por otro lado, los servicios meteorológicos habían alertado de esta situación pero la Consejería de Educación no suspendió las clases hasta que la tormenta se nos había echado encima y a más de uno pilló en la calle.
Debemos cambiar todos juntos, no debemos continuar con la estrategia que se ha seguido hasta ahora en todos los casos similares al del ya apodado 1-F, la sociedad culpa a los políticos, los políticos al cambio climático pero como se suele decir "todos seguimos echados en el mismo sitio" y no cambiamos nada. También debemos tener en cuenta qué hubiera pasado si hubiera pasado sobre nosotros el centro de la borrasca. ¿Cuántos hubieran perdido su casa? ¿Cuántos hubieran muerto? Son preguntas que a pesar de no poder ser contestadas, no podemos obviarlas y de manera decidida cambiar en bloque la mentalidad de toda la población. El lunes se puso de manifiesto que nos ahogamos en un vaso de agua.
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