A menudo pensamos que viajar implica irse lo más lejos posible, visitar culturas diferentes, lenguas que no entendemos y gastar cuanto más dinero mejor. Puede que sea cierto, pero ¿por qué no meternos por un día en el pellejo de los turistas que nos visitan cada año? Les proponemos ser viajeros en su propia tierra, algo que puede resultar, aunque parezca extraño, sumamente gratificante. Y perfecto para estos tiempos de crisis.