El Gobierno británico ha dado la voz de alarma. Sus turistas son víctimas cada año en Canarias de estafas por importe de cientos de miles de libras, si no millones. Las fórmulas adoptadas para engañar a los extranjeros pasan por su suscripción a falsos clubs de vacaciones, concursos de pega en los que todas las tarjetas son ganadoras e incluso retenciones cercanas al secuestro para firmar contratos nada ventajosos. Así funciona la nueva mafia vacacional en Tenerife.