El teniente alcalde y concejal de Hacienda y Fiestas del Ayuntamiento de Santa Cruz, Ángel Llanos (PP), está empeñado en meternos la bandera de España por las narices. Su obsesión es tal que ha colocado unas pancartas con la enseña y el escudo nacional pintados sobre la cara de un niño en las pistas de tenis del pabellón. Por supuesto, los carteles los ha pagado con dinero público de la Sociedad de Desarrollo municipal. ¿Es esto normal? ¿Hasta qué punto se puede mezclar política y deporte?