Tenerife / Los Rodeos
Tenerife Sur
No es una leyenda urbana: cuando un paciente (o una paciente), en estado terminal, comienza la mañana acicalándose, ese es su último día. Viene esto a colación pues uno anda estos días con una actividad laboral tan frenética que a todas luces se nota que estoy a las puertas de unas semanas [merecidas] de vacaciones.
Los jóvenes peregrinos se citan con la noche en la cancha deportiva de Toto. Calientan, comen, se hidratan y salen camino de la cumbre. La suerte les acompaña, pues un pequeño grupo de tocadores y cantadores de La Pared se suma a la excursión.
Suenan guitarras, timples, voces y una caña rajada en la ascensión a las montañanas de Toto. Se suda, se iluminan con linternas y se hidratan. En el último repecho varios corazones piden salir por la boca, por lo que más de uno descansa y pone en riesgo su típica vestimenta.
Lorri, en los barrios o pueblos o caseríos medioapartados de la orilla de la carretera general hacen rifas por las fiestas. Y da gusto ver a chicos y grandes rascando el bolsillo a la concurrencia para sortear un fin de semana para dos personas en el hotel donde anidan los gorriones y es de la cadena Meliá.
Eso, la gente ya se fue y se supone que la normalidad debería reinar otra vez en este exilio laboral. Pero no, que las fiestas del barrio están en pleno auge, las verbenas a punto de comenzar, los carros de madera calentando motores y tirando serrín por el tubo de escape, el cochino engrasado corriendo despavorido, por la cancha de deportes, huyendo del gentío que se le viene encima y lo quiere convertir en pierna, pata, lomo, chuletas, morro, chicharrones, filetes, garbanzas compuestas...
publicado el 1 Diciembre, 2008 en canarias7.es (2) comenta
publicado el 2 Diciembre, 2008 en laopinion.es (0) comenta
publicado el 1 Diciembre, 2008 en elmundo.es (0) comenta