Hay veces en la vida en las que la realidad parece llevar un ritmo tranquilo y sosegado, como esos días en que una va a buscar el pan y el periódico por las mañanas y contempla el escenario cotidiano, ahogando incluso un bostezo. Pero otras, la realidad se acelera y empiezan a pasar cosas que no dejan de sorprendernos: tsunamis, terremotos lejanos y cercanos, fuerzas de la naturaleza en movimiento. Y también, contagiados, movimientos humanos que, como mareas, llenan las plazas de ciudades y pueblos, protagonizando aquí lo que por esos mundos llaman la spanish revolution.
No sé si la necesidad de transformar todo lo que es mejorable en la condición humana, me ha llevado a una militancia revolucionaria silenciosa y sin credenciales; pero cada vez estoy más convencida de que las utopías si no van acompañadas de acciones comprometidas y una manifiesta indignación ante las continuas y sistemáticas injusticias que se practican con los excluidos del sistema, los sin papeles o los obreros del último vagón de la cola, despedidos miserablemente por empresarios de guante blanco, que justifican lo injustificable, reduciendo gastos y eliminando, oportunamente,
publicado el 13 Enero, 2012 en El Dia (0) comenta
publicado el 8 Diciembre, 2011 en La Opinion (0) comenta