Hace poco leí que el poeta Fernando Beltrán, que inventó nombres como Amena, Opencor o Faunia, cuando le preguntan que a qué se dedica, dice “nombrador”. Pero realmente todos somos nombradores. Igual que Dios en el Génesis, que se puso a crear cosas y a darles nombres, todos jugamos a ser dioses. Y a eso empezamos desde pequeños.

La permanencia de nombres franquistas no atañe solamente a las calles de Tenerife. Hay establecimientos que rinden homenaje al dictador en sus carteles, en la vía pública. ¿Cómo les afectaría una orden para la retirada de este tipo de símbolos?
publicado el 13 Enero, 2012 en El Dia (0) comenta
publicado el 8 Diciembre, 2011 en La Opinion (0) comenta