No soy muy amiga de esos homenajes post-mortem. Siempre recuerdo al pariente de una amiga, que le dijo a su mujer que, cuando él muriera, hiciera unas buenas garbanzas e invitara a todos los amigos, que eran muchos, a comer y a beber en su honor. La pobre mujer, me contaba mi amiga, de lo menos que tenía ganas era de un jolgorio, pero allí se metió a prepararlo, haciendo de tripas corazón, por respetar la voluntad del difunto. La verdad es que, cuando uno se va, quiere irse como Machado, “ligero de equipaje”, sin dejar detrás obligaciones para los que se queden.
publicado el 13 Enero, 2012 en El Dia (0) comenta
publicado el 8 Diciembre, 2011 en La Opinion (0) comenta