Tenerife / Los Rodeos
Tenerife Sur
Soy de las que no se pierden una cabalgata de Reyes. Era obligado cuando los niños eran pequeños y también ahora que es una gozada ver la carita de los nietos.
El abuelo de mi marido, un campesino del norte de la isla, alto, recio y callado, con una mata de pelo blanco y los ojos más increíblemente azules que he visto en mi vida, se levantaba tal día como hoy, 31 de diciembre, y tronaba, serio, a la humanidad:
“El último día del año
nació San Silvestre
y todos los santos dijeron:
¿Qué santo del carajo es éste?”
Y se volvía a callar hasta el año siguiente.
Nosotros, mi familia y mis amigos, somos animales de costumbres y siempre repetimos las mismas comidas en estas fiestas: pata de cerdo en nochebuena, pavo el día de navidad y cordero en fin de año. Mira que alguna vez nos ha dado por otras veleidades pero no hay manera, volvemos a lo de siempre, como las muñecas de Famosa hacia el portal.
Hoy he ido al instituto en el que hace ya unos meses venturosos impartía sabiduría. La verdad es que voy de vez en cuando porque hay allí mucha gente a la que quiero y porque me encuentro como en mi casa. Entre otras cosas, hablé con mis queridos alumnos del año pasado, recogí fotos de la fiesta de la jubilación, llevé y saqué libros de la biblioteca y departí todo lo que pude con mis compañeros de hace muchos años.
Una de las fiestas de jubilación ha sido con las niñas del colegio. Nos hemos jubilado tres, Chari, Carmen Delia y yo. Hemos invitado a todas a comer y las hemos animado a seguir esta vida jubilosa y jubilada dándoles un marcador en el que les decimos:" Te despiertas cuando quieras. Si te da la gana, viajas. Y, para colmo de bienes, te pagan y no trabajas."
publicado el 8 Enero, 2009 en canarias7.es (0) comenta
publicado el 3 Enero, 2009 en laopinion.es (0) comenta
publicado el 2 Enero, 2009 en diariodelanzarote.com (0) comenta