Escanillo es una palabra canaria que designa el compartimento de un baúl, de una caja o de una alacena donde se guardan objetos variados, y también es el nombre del cajón del banco de carpintero.
Ocho días de junio entre Villa Dolorita y El Cotillo limpian el alma. La arena blanca de conchas marinas y el viento dan un buen barrido a todas las preocupaciones y puedes entender cómo lo hacen si miras el jable en Corralejo cruzando de lado a lado la carretera, recuperando su terreno.
Llegó a casa el cuadro de Duncan y enseguida ocupó su sitio. Lo mandó a través de de mi hijo Carlos y lo celebramos reuniéndonos en su casa alrededor de un condumio.
Toto nos acompañó, con su montaña roja al fondo y la farola en primer plano, mientras contemplábamos la costa de Bajamar y La Punta.
Esta Semana Santa nos recogimos a practicar el ayuno y la abstinencia en un lugar tranquilo y apacible de la isla de La Gomera, oyendo sonar las horas y las medias en la campana de la iglesia, recibiendo las visitas de los vecinos y familiares de nuestro anfitrión, que venían siempre con algo en las manos: queso, torrijas, una garrafa de vino, huevos de gallinas felices, papas y hasta un chinchorro.
Yo he tenido una gran suerte en la vida: tengo un marido al que le encanta cocinar y lo hace de maravilla. Siempre ha sido así, desde el principio. Y mis hijos han heredado la afición, los dos son muy buenos cocineros y disfrutan con ello. A mí nunca me dio por ayudar en la cocina en casa de mis padres y apenas aprendí a hacer un par de platos; prefería hacer otras tareas para colaborar.
El otro día coincidimos en un restaurante con un grupo familiar que celebraba un cumpleaños. Fueron llegando poco a poco y, a medida que iban entrando, nos llamó la atención el parecido físico, especialmente en las mujeres de la familia: niñas pequeñas, adolescentes, jóvenes, madres, abuelas…todas con los mismos rasgos.
El año en que cumplí los veinte mi madre se medio enamoró (a través de las canciones) de un cantante argentino, un personaje marginal y curioso que se autodefinía como vagabundo firstclass y que acababa de triunfar con la canción No soy de aquí ni soy de allá, en la que volcaba su filosofía de la vida. En casa lo escuchábamos varias veces al día y terminé yo también encariñándome con él.
Llevo diez días jubilada, disfrutando de la vida sin horarios, sin prisas, sólo las que te marca la propia vida, y son muchos los lujos de verdad, no de relumbrón, que me han caído encima como una lluvia sanadora.
La Laguna es una ciudad que pide altura para poder apreciar el trazado de sus calles, la belleza de los patios interiores de sus casas, sus paseos y jardines, el campo que la rodea abrazándola. Necesita miradores, y hay varios: Jardina, La Esperanza, El Púlpito, la Mesa Mota, San Roque. Desde los tres primeros podemos tener una visión global de la ciudad y sus alrededores; el de la Mesa Mota está desde hace años cerrado al público.
¿Hay algo más agradable y relajante que una fuente, con su piedra o su mármol, su agua, sus pájaros acercándose a bañarse, sus ñameras o sus papiros, su iluminación, su pequeño espacio particular y mágico?
publicado el 13 Enero, 2012 en El Dia (0) comenta
publicado el 8 Diciembre, 2011 en La Opinion (0) comenta