Llevo 30 años viviendo en mi pueblo, Tegueste, y nací a sólo 5 km., en La Laguna. Y, sin embargo, para las gentes de aquí, soy de fuera. Soy “extrategueste”.
La Estatua era el lugar de citas cuando éramos jóvenes. “Quedamos en la estatua” era la frase para reunirnos con las pandillas para ir después al cine, o con algún amor temprano, o con los compañeros a la salida del cercano Instituto.
Hace unos días, exactamente el jueves 29 de Septiembre, en un programa de Radio Agüere, y casi al final, el presentador del programa hizo una referencia al comercio en San Cristóbal de La Laguna.
¿Hay algo más mágico para un niño que un carrito de caramelos? Los carritos, en el Santa Cruz de mi infancia, eran una institución, tan indispensable como el cine a las 4, un centro de atracción irresistible en el que, sobre todo los domingos, y cada día a la salida del colegio, los niños recalábamos.

Los barrios de Los Llanos y El Cabo han protagonizado en los últimos años gran parte de la transformación de la capital tinerfeña. Han pasado de ser barrios de ciudadelas y gentes humildes a convertirse prácticamente en la zona más cara de la ciudad.

Con cinta de embalaje y un par de varillas de metal. Así han sujetado para que no se rompa del todo una de las tinajas que adornan la Rambla de Santa Cruz. Dadas las grietas que presenta, la vasija corre el riesgo de partirse. El vecinoreportero que nos envió la foto califica el remiendo de "una auténtica chapuza".

Cientos de personas, sobre todo jóvenes, participaron este jueves por la noche en la cacerolada convocada en la plaza de la Candelaria de Santa Cruz de Tenerife para pedir una democracia real, dentro de la oledada de protestas organizadas en todo el país por el movimiento ciudadano del 15-M.
¿Te gustaría dar a vuelta a Tenerife en un abrir y cerrar de ojos?
El autor del vídeo que les mostramos nos propone una manera de hacerlo en apenas un minuto aprovechando para ello los medios que nos ofrecen las nuevas tecnologías.
Hace poco estando en Santa Cruz en casa de mis primos, cerca de la Plaza de San Francisco, se coló por la ventana un sonido que había pensado no oír nunca más: la música de un afilador. Me asomé deprisa esperando ver, igual que en una escena de tiempos pasados, a las mujeres corriendo y llevándole tijeras y cuchillos. Pero no vi a nadie y la música se iba alejando cada vez más. ¿Sería realmente un afilador?
publicado el 13 Enero, 2012 en El Dia (0) comenta
publicado el 8 Diciembre, 2011 en La Opinion (0) comenta