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Transitamos por el ecuador del Festival de Música de Canarias a la espera de la próxima semana en que tendrán lugar los últimos conciertos de este año. Es necesario reconocer que, en esta ocasión, hemos podido observar un enorme entusiasmo entre el público asistente, desde el primer día hasta el último.
Sin embargo, desde mi punto de vista, siempre particular y subjetivo, hemos vivido un festival con claros altibajos, por lo menos desconcertantes.
El primer concierto, como casi todos a los que acudo, creaba en mí una gran expectación, especialmente por la presencia de una soprano cuya fama internacional va acompañada por una calidad vocal indiscutible, Anna Netrebko, que figuraba acompañada por un bajo - barítono que suele ser bien acogido por su calidad en la interpretación, no solo vocal sino teatral, en el repertorio operístico, Erwin Schrott. Las dudas se presentaban con la orquesta elegida para acompañar la gala lírica, la Orquesta Filarmónica Nacional Rusa, de reciente y política creación dirigida por el conocido "violinista" Vladimir Spivakov. He de confesar que desde un primer momento mi ánimo cambió al observar amplificadores y micrófonos en el escenario. Aun así esperaba salir del auditorio con el corazón y la mente cargadas de entusiasmo y vitalidad después de una de esas sesiones que, de vez en cuando, tenemos la ocasión de disfrutar.
Sin embargo, el programa previsto se vio alterado en varias ocasiones, dando la impresión de falta de coordinación entre los cantantes, tanto entre ellos como con el director y la orquesta. Aun así, aunque he de reconocer que el entusiasmo entre el público que llenaba el auditorio iba en aumento, seguía sin encontrar ese punto que te lleva a olvidar el tiempo que transcurre, y a desear que el espectáculo no termine. La propina del barítono, un tango acompañado de bandoneón, pero también de amplificadores y micrófono, resultó un final aún más decepcionante para una velada que me había creado, quizás, demasiadas expectativas.
El segundo día, aunque no pretendo hacer una descripción de todos y cada uno de los conciertos, tampoco me ha dejado muy buen sabor de boca. La Orquesta Filarmónica Nacional de Rusia regaló al agradecido público una serie de propinas tocadas con un evidente propósito "pachanguero", cuando aún resonaba en mi cabeza la pandereta del percusionista, golpeada frenéticamente con cierto afán de protagonismo durante la ejecución de la cuarta sinfonía de Tchaikovski. A lo mejor estas impresiones algo desilusionantes tanto sobre la orquesta y sus músicos como sobre el director, se hayan debido a que he tenido la suerte de escuchar reiteradamente las seis sinfonías de P. I. Tchaikovski interpretadas por la Orquesta del Teatro Mariinsky de San Petersburgo con su director titular Valery Gergiev al frente (que tan grato recuerdo dejo en mis oídos en el 25 festival), en la sala Pleyel de París. En cualquier caso mis cavilaciones me conducen a considerar que la orquesta, cuyos músicos se distraían con facilidad y cuyo afán de protagonismo era más individual que colectivo, ha recibido un regalo político y profesional que le permitirá incluir entre su curriculum evidentemente corto (existe desde 2003) el compartir escenario en el Festival de Música de Canarias con las enormes orquestas y directores que nos han visitado a los largo de los últimos 27 años. Y ello sin pretender provocar ninguna polémica, pues desconozco quien ha sido el responsable de su contratación, si ha sido una decisión individual o colectiva en el seno del Consejo de Administración del Festival, o si quien fuera, ha sido asesorado por la Comisión técnica del Festival.
Afortunadamente el Festival de Música no defrauda pues el día 22 de enero todo cambió. La Wiener Symphoniker, y a su frente su director titular Fabio Luisi, consiguieron llenar mi mente y mi corazón del esperado entusiasmo al escuchar su versión de la Sinfonía Júpiter de Wolfgang Amadeus Mozart, y su espléndida interpretación de la cuarta sinfonía de Johannes Brahms, acompañadas de dos propinas, muy propias de la ciudad vienesa, tocadas con un gusto exquisito. ¡Bravo! En su segunda actuación nos ofrecieron dos versiones, igualmente impresionantes, de la magnífica y siempre inigualable sinfonía inacabada de Franz Schubert y la sexta de Gustav Mahler, del que se cumplen en el presente año 100 de su muerte. Nuevamente: ¡Bravo!
Finalmente los días 26 y 27 hemos tenido la ocasión de escuchar a la Radio-Sinfonieorchester de Stuttgart des SWR (del suroeste), creada en 1945 y que posee un curriculum muy contrastado por el número de sus directores, especialmente titulares, así como de sus grabaciones, que vino acompañada por Sir Roger Norrington, actualmente el director principal de la orquesta, conocido por sus interpretaciones que buscan el origen de las músicas tratando de tocar las sinfonías y los conciertos tal como debieron ser tocados en el momento de su estreno, especialmente en los instrumentos de viento metal. El primer día estuvieron acompañados de la jovencísima, pero veterana pianista Yuja Wang que nos ofreció su buena versión del primer concierto para piano de Johannes Brahms, más dos propinas tocadas con muy buen gusto, una de ellas de Frederic Chopin, del cual se cumplieron el año pasado los 200 años de su nacimiento. El segundo día para interpretar la Serenata para tenor, trompa y orquesta de Benjamin Britten, el concierto contó con la participación del buen trompista, tanto con la trompa natural como con la trompa de pistones, Wolfgang Wipfler y el destacado tenor Benjamin Hulett. ¡Que sensibilidad y buen hacer!
Los conciertos de Sir Roger Norrington estuvieron llenos de toques de “originalidad”, como el uso de instrumentistas fuera del escenario o la diferente colocación de los miembros de la orquesta, así como diferentes momentos “graciosos” en una desigual, según mi criterio personal, dirección orquestal, pero que debo soslayar dada su larga y dilatada experiencia al frente de diferentes orquestas y dirigiendo proyectos innovadores que han dado grabaciones de alto nivel que los aficionados siempre podemos recuperar.
¿Qué nos espera la próxima semana? Además del concierto de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, Marc Minkowski al frente de su Les Musiciens du Louvre-Grenoble con dos programas innovadores. El primero dedicado a Haendel y el segundo a música francesa de Fauré, Berlioz y Bizet., en este segundo contará con la participación de la excelente mezzosoprano Anne Sofie von Otter, menos conocida pero de tanta calidad como la soprano Anna Netrebko, que tantas pasiones levanto el primer día.
Finalizaremos con la británica y muy prestigiosa Royal Philharmonic Orchestra que vendrá con su nuevo director titular el suizo Charles Dutoit. Esta orquesta fue fundada por Thomas Beechan en 1946, al finalizar la segunda guerra mundial, y ha tenido entre sus directores titulares o principales a Rudolf Kempe, Antal Dorati, André Previn o Vladimir Ashkenazy. El director suizo tiene entre sus grandes especialidades la música francesa y la música del siglo XX, y nos permitirá escuchar música de Berlioz, Saint-Saëns y Stravinsky, además con el atractivo añadido de poder oír al pianista canario Jorge Robaina y un nuevo estreno del pianista y compositor Gustavo Díaz-Jerez.
¡Anímense y disfruten de la buena música, mal llamada clásica! Es todo un lujo vivir en Tenerife y disponer de la posibilidad de disfrutar del Festival de Música de Canarias. Esperemos que dure y resista esta "crisis" que todo lo arrastra.
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publicado el 13 Enero, 2012 en El Dia (0) comenta
publicado el 8 Diciembre, 2011 en La Opinion (0) comenta