
Consciente de tener a priori la batalla perdida en estas islas abrumadoramente anti-taurinas (en las que, un misterio, hay una total ausencia de debate acerca de las peleas de gallos), cometo la imprudencia de hacer algún comentario a la columna Toros, publicada por el brillante Alberto Palenzuela el pasado martes en La Opinión.
Resulta llamativo que quien escribe contra los toros reconozca que le importan un pito. Habla por tanto desde el desconocimiento de la tauromaquia. Posiblemente también desconoce lo que sucede con las reses en las granjas y en los mataderos, que ese es otro cantar. Tampoco puede exigirse que el que disecciona el mundo que le rodea (¿acaso no es eso un columnista?) tenga cierta curiosidad por averiguar, un suponer, qué hay detrás del fenómeno de José Tomás y por qué levanta pasiones su toreo épico. Puede que dieran un indicio suficiente para pensar que, a lo peor, tras el toreo se esconde más que tortura y sadismo.
Pero más allá de gustos u opiniones, tachar a los aficionados a los toros de "paletos y folclóricas de pro" (sic) supone una simplificación burda y disparatada, tanto como meter en el saco de los palurdos a un tal Ortega y Gasset, a un tal García Lorca, a un tal Picasso, y a una larga lista de taurinos cuya altura cultural y sensibilidad borra de un brochazo (de brocha gorda más que de pincel) el columnista. Queda la duda de saber en cuál de las dos categorías encasillamos a Sabina y Serrat, que no sólo se emocionan en tardes de toros, sino que además, qué vulgaridad, también disfrutan del flamenco. Para mí que estos dos pájaros van a ser dos folclóricas.
Antes del chorreo que sin duda merezco por toricida y por meterme en berenjenales que no conducen más que al vilipendio, permítaseme lo que llamaríamos, en el argot de Palenzuela, una "gilipollez". Los toros sin duda desaparecerán más pronto que tarde, y con ello el único espectáculo en el que la vida y la muerte se muestran sin trampa ni cartón, crudamente. En la plaza se muere de verdad, sin los artificios de los que se valen del cine o el teatro para representar la tragedia. Demasiado crudo para una sociedad donde lo descafeinado pasa el rodillo. Puede que demasiada sangre para los que, entre filete, chupetón y alitas de pollo, ostentan la patente de la sensibilidad y lo políticamente correcto.
Tengan cuidado los animalistas curiosos, que haberlos haylos: después de revisar una de esas faenas en las que Curro Romero paró el reloj, igual hasta se hacen afisionaos. Y eso y quedarse sin pandilla es todo uno.
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Comentarios
¡ POR FAVOR ! No se compare un combate de boxeo con la lidia de toros.
En el primer caso van dos señores o dos brutos, aparentemente inteligentes y por cuenta propia asumiendo riesgos.
En el segundo caso, al toro no le consultan, no lo invitan y no ponen en antecedentes.
No a las fiestas BÁRBARAS propias de pueblos bárbaros.
Ancaria: como usted dice, la afición a los toros "no tiene que ver con las personas sino con la cultura, usos y costumbres". Precisamente eso es lo que quiero decir, por lo que estamos básicamente de acuerdo en que esa división de aficionados-malos y brutos, y antitaurinos-buenos y sensibles no es más que una distinción basada en el prejuicio.
No tiene porqué llamarle tanto la atención que a "personas con una sensibilidad especial para las artes" les gusten los toros. En lugar de buscar explicaciones como a "que se referían a la expresión de la misma en el arte como reflejo de la estructura social de una época", igual sería más sencillo ir a una plaza con un conocedor de la lidia que le explique los entresijos de la misma, el porqué de cada cosa. Justo lo mismo que hicieron esas personas sensibles a las que usted se refiere.
Gracias por su comentario.
Por supuesto. Un tú a tú respetuoso invita al dialogo. Incluso en bandos distintos.
Si nuestros políticos dejaran el irrespetuoso " mire usted ", y se dijeran respetuosamente " oye tú, ven aquí, vamos a sentarnos a arreglar esto de una vez ", seguro que las cosas irían mejor.
Ancaria:sobre el "usteo", es mi costumbre. Ante la duda, de usted. Pero si me da el permiso, la tuteo.
Sobre el toreo: el corazón tiene razones que la razón...
pd. No recuerdo a quién leí: "el boxeo es una salvajada que prohibirán con razón. Pero mientras, disfruto enormemente de él". Ya ves, contradicciones.
Sr granguanajo, como veo que no ha aceptado usted el tuteo, lo retiro, e incluso me disculpo si no fue de su agrado. Pero me va a permitir que haga unas pequeñas pero importantes correcciones en su texto en cuanto a la referencia a mis palabras entrecomilla.
Por partes:
Yo no he dicho que la afición a los toros no tenga que ver con las personas - trastocar las palabras cambia el sentido o incluso el significado- lo que dije: " no tiene que ver con la cultura, sino con las personas, usos y costumbres ". Como ve, aquí el orden de los factores si altera el producto.
Y segundo,no me llama la atención que a personas con una sensibilidad especial para las artes les gusten los toros ( hasta feo estaría, son personas, el Olimpo está en otro lugar) , lo que me llama la atención y así es como lo expreso en el texto, es que " lo defiendan alegando cultura ". Importante cuando se usan las palabras de otro en un texto no dejarse nada atrás.
Y no, me reitero, ningún porqué de cada cosa me justificará jamás el sufrimiento y la agonía del toro en la plaza. Y tampoco que alguien pueda disfrutar con ello.
Le dejo un saludo y gracias por leer mis comentarios.
Si señor, los defensores de los toros son unos "magos" y folclóricos que disfrutan del morbo de ver como se tortura a un animal y también ¿Por qué no?, del morbo de las escasas ocasiones en las que el torero es herido por el toro.El morbo es lo que reina en una corrida (de toros) de ver al débil torturado por un impresentable que siempre tiene las de ganar por que está en su terreno.Es una salvajada disfrazada de espectáculo en un país donde mucha gente vive anclada en el paleolítico.
Ni toros, importados de Roma y antes de Grecia. Ni peleas de gallos llevados a Canarias, Filipinas y América Latina por los deplorables conquistadores. Tampoco abortos clandestinos, ni droga, ni nada que perjudique a la salud.
Importemos lo bueno y lo saludable.
Abortos clandestinos ????
Que país, se prohibe la crueldad con los toros y se aprueba una cruel ley del aborto, están dinamitando al país, creando enfrentamiento y división con esto y muchos otros asuntos. Se les ve el plumero.
Uf ( resoplido)
Vayamos por partes:
Los detractores del toreo somos tan antiguos como el toreo en sí, pero no hemos generado tantas ganancias nunca. Por eso alegar que esto es " demasiado crudo para una sociedad donde lo descafeinado pasa el rodillo " no me parece demasiado acertado.
En esta lid que nos ocupa, tú eliges a Ortega y Gasset, Lorca o Picasso, y yo a Jovellanos, Unamuno, Noel, Rguez de la Fuente o Cicerón. Que cultura hay en el sí y en el no. Porque esto no tiene que ver con la cultura sino con las personas, los usos y costumbres; que algunos filósofos, poetas, cantantes o estadistas(hombres y mujeres todos) sean aficionados al toreo no ennoblece la lenta y cruel agonía de un animal en la plaza. Es más, fijate , que si al Sr Palenzuela, le parece que esto es cosa de paletos y folklóricas(hombres y mujeres todos), a mi siempre me ha llamado la atención, que personas con una sensibilidad especial para muchas de las artes defendieran y lo hagan esta fiesta cruel alegando cultura, sólo he podido justificarlo interpretando que se referían a la expresión de la misma en el arte como reflejo de la estructura social de una época. Que si no.
Cierto es que la historia de España no se puede desligar del toreo, pero espero, que el toreo como el espectáculo sanguinario que es pase a formar parte de la historia.
Y para hablar de las peleas de gallos, sólo hay que cambiar al texto el animal.
Nunca perdoné a mi abuelo que siendo una niña me llevara a una de ellas. Como ves, lidiamos en bandos distintos.
Saludos
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