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Hoy de madrugada se nos ha ido para siempre un amigo. Ya no nos cruzaremos con él en las calles de su ciudad, nuestra ciudad. No podremos pararnos en una húmeda y ventosa esquina para hablar con él de lo que tanto amaba: La Laguna. Nadie nos dirá las últimas novedades de aquella restauración equivocada o de lo bien que está quedando aquella otra casa. Se nos ha ido antes de tiempo Adrián Alemán y hoy el paisaje sentimental de la vieja Aguere ha perdido uno de sus más importantes defensores.
Empeñado desde siempre en la lucha por la defensa de nuestro patrimonio, conociendo palmo a palmo cada grieta, cada oquedad de nuestros viejos muros, presto a intervenir en todos los debates a los que le obligaba la muchas veces disparatada actuación de las autoridades públicas; no había aspecto del patrimonio histórico de la isla que no le interesara, pero era sobre todo La Laguna la que ocupaba la mayor parte de su atención y cuidado. Me acuerdo de encontrarlo poco después del infortunado incendio destrozado por la terrible pérdida del Palacio Salazar.
En un foro suyo, poco conocido, del que uno ha bebido y aprendido mucho, que publicó en el 2002 y que, afortunadamente, aún se puede encontrar en esta maraña de la Red, el Foro Leonardo, Adrián describía su ciudad, nuestra ciudad, así: Mi Ciudad es tranquila, aunque sea ruidosa, sus calles son serenas, a pesar de la agresividad de algunos ambientes y sus casas son conchas donde me refugio, o nidos donde me cobijo, a pesar de los fríos inviernos. Así la siento, así la sueño, así la vivo. Mi Ciudad es una abuela de quinientos años y como nieto la mimo y la atiendo.
Todo este amor por La Laguna lo vertía Adrián en sus libros, artículos y conferencias que se convertían así en una demoledora fuerza de combate por la recuperación de nuestra historia. Poseía una preparación académica que lo situaba por encima de muchos historiadores pues, por su trayectoria profesional -arquitecto técnico, historiador y periodista- podía hablar de tú a tú con los encargados de las restauraciones no siempre afortunadas -abominaba de la realizada en la Casa de los Capitanes-, era capaz de documentar históricamente cualquier aspecto de nuestro pasado y, además, darlo a conocer en un estilo periodístico cultivado y rico pero a la vez accesible. Cuando se nos fue ayer, tenía en prensa el que iba a ser, sin saberlo, su último libro.
Hombre abierto a las nuevas tecnologías –recuerdo con qué entusiamo me hablaba de la cámara digital que le habían regalado sus hijos- no se resignó a que los nuevos cambios en el campo de las tecnologías de la comunicación lo dejaran de lado y fue aquí, en este mismo digital, donde escribió sus últimos artículos y de forma desinteresada se convirtió en un vecino-reportero de lujo para este nuestro loquepasaentenerife.com. Me decía que lo hacía porque: Hay que ayudar a estos muchachos porque están empezando y lo están haciendo muy bien.
Así, a lo largo de muchos meses fue desgranando las treinta y dos entradas de su blog Cosas de mi ciudad en el que tenían cabida cualquier detalle callejero sorprendente, la crítica a la vez divertida e incisiva, la remembranza de su juventud; es decir, su ciudad, nuestra ciudad. También nos enseñó a través de sus crónicas algunos de los ocultos secretos de Aguere que vieron luz pública en nuestras páginas y sus artículos de opinión eran un referente para todos los que nos preocupamos por la conservación del patrimonio.
A mí me gustaba, y creo que a él también, llamarlo maestro, pues era un hombre del que aprendí muchas cosas pero, sobre todo, aprendí a amar a esta lagunita, como muchos la llamamos cuando la añoramos desde fuera.
Desde hoy Adrián podrá, como él quería, ver su ciudad, nuestra ciudad, desde lo alto y percibir las formas e intuir estructuras. Oler el pan en los amaneceres, percibir el aroma del café y escuchar el canto gregoriano o la polifonía.
Hasta siempre, amigo. Hasta siempre, maestro.
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publicado el 8 Enero, 2009 en canarias7.es (0) comenta
publicado el 3 Enero, 2009 en laopinion.es (0) comenta
publicado el 2 Enero, 2009 en diariodelanzarote.com (0) comenta
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