El pasado martes 13, un ligero temblor de tierra de 3,4 en la escala de Richter sacudió levemente la isla y vino a recordarnos un elemento fundamental de nuestra existencia como isleños que habitualmente tenemos olvidado: vivimos sobre un volcán.
Las islas, creadas por sucesivas erupciones a lo largo de más de 40 millones de años, siguen estando activas. Prueba de ello son las manifestaciones eruptivas de las que tenemos constancia desde la conquista y a las que llamamos erupciones históricas. La última muchos la recordamos todavía, pues fue hace sólo 37 años cuando surgió el Teneguía, cerca de Fuencaliente, en la isla de La Palma. Pero desde que tenemos constancia escrita ha habido muchas más: desde la de Tacande (La Palma) en 1430 hasta la del Teneguía en 1971 contamos hasta catorce. De ellas, sólo en Tenerife existe documentación de las erupciones de los años 1704-1705 en Siete Fuentes, Fasnia y Montaña de Las Arenas, la erupción de Garachico en 1706, la de Chahorra de 1798 - la única que se ha producido en fecha histórica dentro de los actuales límites del Parque Nacional del Teide- y la erupción de Chinyero en 1909.

Si exceptuamos la erupción de Timanfaya en Lanzarote entre los años 1730 y 1736, que cubrió con lava la cuarta parte de la isla, destruyendo campos de cultivo y provocando que la población tuviera que emigrar, los volcanes canarios suelen ser de tipo efusivo y, por lo tanto, no muy peligrosos para las personas ni muy destructivos. ¿Cuál es entonces el peligro? Éste no radica en el volcán sino en el lugar en que aparezca y la zona a la que afecte.
Nuestras islas están excesivamente pobladas y en Tenerife la densidad de población es muy elevada. Si una erupción volcánica sucediera en despoblado, probablemente no ocurriría nada, pero si afectara a las zonas habitadas los efectos podrían llegar a ser muy preocupantes. Repasemos la Historia para ver un ejemplo de ambas posibilidades.
El volcán Chinyero es la primera erupción canaria con documentación fotográfica y con estudios de carácter científico. El 19 de noviembre de 1909, en la Dorsal de Abeque, después de una serie de terremotos anunciadores en fechas previas, se inició la erupción volcánica.
En el nº 1 de la revista Chinyero, del colectivo Arguayo (1986), se recoge el testimonio de dos testigos de excepción: José Hernández Lorenzo (agricultor de San José de Los Llanos, El Tanque) y su hijo Miguel Hernández Grillo, que se hallaban a un centenar de metros del lugar de la erupción:
"Eran las dos y media de la tarde y yo me hallaba labrando unos trillos, y sentí temblar la tierra bajo mis pies. Dio una vez un hurrido que yo miré el cielo creyendo que pasaba algún gran bando de palomas... Entonces vinieron unos pastores de Las Manchas y todos dijeron: 'Vamos a marcharnos que de esto tiene que dimanar algo malo'. En ese momento reventó el volcán.
Donde había un hoyito de volcán, en el mismo morro de la Montaña del Chinyero, fue donde reventó. Dio un gran berrido y los escobones saltaron al aire, subiendo a una altura como tres pinos grandes, dando vueltas, revueltos con el humo y la tierra, negra y colorada, y también salían piedras grandes, pero no se veía fuego, y todo al llegar arriba se distendía, y empezaron a caernos unas arenillas calientes que no se aguantaban en la mano.
Ya no vimos más porque todos echamos a correr...".
"Sentí temblar la tierra bajo mis pies. Dio una vez un hurrido que yo miré el cielo creyendo que pasaba algún gran bando de palomas... Entonces vinieron unos pastores de Las Manchas y todos dijeron: 'Vamos a marcharnos que de esto tiene que dimanar algo malo"
Según Marcos Brito, en su obra La erupción del Chinyero a través de la prensa (2003), la primera lava se dirigió hacia el Tanque e Icod, pero al irse solidificando sirvió de muro y se fue desviando hacia el Llano de los Asnos. A las 6 de la tarde del día 19, un río de lava se dirigió hacia Santiago del Teide. Se dividió en un brazo hacia Las Manchas y otro hacia el Valle de Arriba, siendo a partir de ese momento su marcha más lenta, porque comenzó a rellenar la depresión que está al levante de la montaña de Bilma, ganando en anchura. Durante la noche la erupción era visible desde la Gomera y se vislumbraba el resplandor desde la Punta del Hidalgo, en el otro extremo de la isla, y en Gran Canaria. Los aproximadamente mil vecinos que vivían en la zona decidieron abandonar sus hogares y trasladarse a la playa, donde se negaron a embarcarse en vista de la lejanía del peligro. Después de 10 días cesó la erupción, no llegando a ocasionar las lavas ningún peligro para la población, pues sólo discurrieron por despoblado.
Un caso distinto había ocurrido dos siglos antes. Según relatos de la época, el 5 de mayo de 1706, a las tres y media de la mañana, después de un gran temblor de tierra, hizo explosión el volcán de Arenas Negras o Trebejo, situado, asimismo, en la Dorsal de Abeque, a unos 1350 metros de altitud. Un torrente de materias inflamadas salió en dirección al norte descargando primero en El Tanque, donde incendió la iglesia y varias casas. Hacia las 9 de la noche, otra corriente que llegó hasta la costa cayó sobre la Villa de Garachico por siete sitios diferentes. La lava hizo retirar el mar de la costa y cegó el puerto, hasta entonces el más importante de la isla. Dulce María Loynaz hace una hermosa descripción literaria de estos acontecimientos en el capítulo "El galeón enterrado" del libro Un verano en Tenerife.
El 13 del mismo mes, un torrente de lava más potente que los anteriores se precipitó desde San Juan del Reparo arrasando huertas, escombró los manantiales y enterró casas y molinos. El incendio siguió arrasando gran parte de la villa, por lo que toda la población tuvo que buscar refugio en otros pueblos. Es la erupción que provocó mayores daños y pérdidas económicas en Tenerife. Garachico era en ese momento el puerto comercial más importante de Canarias, esencial en la ruta entre Europa y América, pero perdió toda su importancia a partir de ese día, pues su bahía quedó cegada. Dice Viera y Clavijo que "desaparecieron las viñas, las aguas, los pájaros, el puerto, el comercio y el vecindario". Sobre el brazo de lava que cegó el puerto se edificaron posteriormente casas, pero aún hoy en día podemos contemplar, a un nivel más bajo que la plaza aledaña, los restos de la Puerta de Tierra que señalaba el límite de la costa en ese lugar.
Todos sabemos que los constantes movimientos sísmicos de las islas son el aviso permanente de que la actividad volcánica continúa. Debemos pues adquirir conciencia de que en cualquier momento, y en cualquier lugar, puede volver a surgir el volcán. En una isla como Tenerife, con más de 800.000 habitantes sin contar los turistas, ¿estamos preparados para afrontarlo? ¿Tiene el gobierno canario planes de autoprotección? ¿Se hace una suficiente difusión de éstos?
Comentarios
BUENO AMIGOS
Estoy convencido de que este estratovolcan tiene visos de dar algún que otro susto.Es un edificio volcánico activo ,y lo que es peor muy próximo a zonas habitadas Como Santiago del Teide o Icod de los Vinos .No olvidemos los casos de Santorini, Vesubio (1944) Etna en permanente actividad, Merapi, Tambora (año sin verano) Krakatoa.La palma y su Teneguia (1971) Bueno y que más esperamos , cuando el Teide haga pumpum ...La Isla de Tenerife será un historia que contar a nuestros predecesores.Sería terrible una explosión del Tipo pliniano ,con sus nubes piroclásticas , y etc.c.........No lo olvidemos el Teide está activa ...................la Tierra esta Viva. Canarias es geológicamente Joven, Saludos desde la Peninsula Ibérica.
¡Acojonadito me tienen! No, en serio, es increíble la capacidad que tenemos de mirar para otro lado cuando se trata de ciertas cosas. Por cierto, ¿de dónde has sacado las fotos del Chinyero?...
Gracias Summermute por la info que has añadido, menos mal que todavia queda gente con iniciativa.
-Couk-
Hay una página de fotografías antiguas de Canarias que se llama Fedac. La puedes encontrar en http://www.fotosantiguascanarias.org/ Están ordenadas por temas y está bastante bien aunque con algunos errores de localización. Espero que te sirva.
Muy buen artículo, y excepcional la idea del uso de las fotografías de satélite para hacernos una idea de como era la bahía de Garachico antes de la erupción. Enhorabuena.
Saludos.
Parece que hay un colectivo que esta tratando de conseguir firmas para presentar una ILP en el parlamento y conseguir que haya un IVC (Instituo Volcanologico de Canarias).
Aunque ya se sabe que las ILPs en Canarias han servido para mucho en el pasado reciente (lo digo despues de ver lo que paso con las cincuentaytantas mil firmas que se presentaron contra el Puerto de Granadilla), pues igual a esta si le hacen caso.
Me he enterado de la información que sigue sobre el colectivo en cuestion via e-mail. La pongo aqui debajo
salud
.....
Buenos Volcanológicos Días,El éxito de los esfuerzos que la sociedad española debe materializar para avanzar en la reducción del riesgo volcánico en España conlleva la aceptación de dos importantes observaciones:
(1) la máxima coordinación posible de todos los recursos humanos y técnicos que las diferentes administraciones destinan para la reducción del riesgo volcánico en nuestro país; tareas que se centran en Canarias por ser la única región del territorio que ha experimentado erupciones volcánicas durante los últimos 500 años,
y
(2) tener muy presente que la reducción del riesgo volcánico no se trata sólo de una tarea para la comunidad geocientífica (geólogos, geofísicos, geoquímicos, etc.) sino que es un claro ejercicio multidisciplinar que implica a autoridades, educadores, sociólogos, psicólogos, responsables de emergencias, economistas y responsables de planificación urbana con la finalidad de evaluar con el máximo rigor posible la preparación y gestión de crisis volcánicas en zonas densamente pobladas.
El pasado 2 de noviembre de 2005, y dada la realidad en nuestro país de una muy pobre coordinación de todos los recursos humanos y técnicos destinados a la reducción del riesgo volcánico, el Senado Español de forma "unánime" y con una carga inconmesurale de sentido común y responsabilidad públuica instaba a la Administración del Estado, en colaboración con la Administración de la Comunidad Autónoma de Canarias, a la creación cuanto antes del Instituto Volcanológico deCanarias (IVC) como un ente autónomo de ambas administraciones para garantizar esa máxima; la mejor coordinación posible.A pesar de esta importante declaración institucional del Senado hace ya casi 3 años, el IVC sigue sin ver la luz.
Por ello un colectivo de personas hemos promovido este manifiesto ciudadano por el IVC para remitir a la administración, y recordarle que esta iniciativa nacida por unanimidad en la Cámara Alta es una tarea urgente e inaplazable como dice la propia declaración del Senado; máxime cuando este año se conmemora además el Año Internacional del Planeta Tierra.
Hasta la fecha este manifiesto ciudadano lo hemos firmado unas 330 personas y estamos seguros que este número se incrementará notablemente a lo largo de este próximo mes de mayo. El objetivo de este iniciativa popular es conseguir 15.000 firmas de personas que se encuentren en el censo electoral de Canarias, para que este colectivo pueda llegar presentar una proposición de ley de iniciativa popular en el parlamento de Canarias dada la dejadez de la administración con todo este asunto y que la declaración aprobada por unanimidad en el Parlamento de Canarias sobre el IVC es sólo una proposición no de ley.
Sabemos que este número de firmas es muy alto, pero también tenemos muy claro que se trata de un asunto que no tiene color político porque lo han apoyado todos los grupos políticos en el Senado Español y el Parlamento de Canarias. Por lo tanto, somos de la opinión que soñar es posible, y que los esfuerzos hacen posible que los sueños se hagan realidad.
Esperamos y deseamos, que durante los próximos días, recibir un importante apoyo .
El manifiesto ciudadano por el IVC así como la forma de adherirse al mismo lo pueden encontrar en la página a web
www.institutovolcanologicodecanarias.org
institutovolcanicocanarias.si (at) gmail.com
Muchas gracias en nombre del colectivo promotor de esta inciativa.
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