Hace ahora treinta años, tras la celebración de las primeras elecciones municipales democráticas una vez aprobada la Constitución, fue elegido alcalde de La Laguna el pintor Pedro González. Entre los muchos problemas que encontró la nueva corporación municipal, uno de los más importantes fue resolver el sistema de evacuación de aguas de la ciudad.
Dos años antes, el 11 de abril de 1977, lunes de Pascua, se había precipitado sobre el valle de Aguere tal tromba de agua que el alcantarillado de la época y los barrancos se demostraron insuficientes para evacuar los más de 260 milímetros por metro cuadrado caídos en una noche sobre la vega lagunera. La deficiente limpieza y mantenimiento de los cauces y su obstrucción o práctica desaparición, debido al desordenado desarrollo urbanístico, hicieron que la ciudad quedase completamente anegada. Todavía está presente en el recuerdo de los laguneros que vivimos aquellos días la imagen de una zodiac de la Cruz Roja navegando en la plaza del Cristo.
Para resolver este enorme problema se desarrolló un proyecto de colector que rodeara la ciudad y que recogiera los caudales de los pequeños pero abundantes barranquillos de la vega. Este colector partiría del camino Tornero y terminaría en el barranco de la Carnicería, desde donde las aguas pluviales se conducirían hacia el barranco de Santos y de allí al mar. La obra fue financiada por el gobierno central, a través del Servicio de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas, y se presupuestó en 790 millones de pesetas -unos 4,75 millones de euros-, cifra respetable para aquella época.
En 2002 se adjudicó, dentro de las obras del Plan Urban, el proyecto para cubrir la parte del barranco que va desde el comienzo de la Pista Militar de San Roque hasta el mercado municipal y la idea de la Venecia lagunera quedó abandonada
Pero al alcalde Pedro González se le ocurrió entonces una idea curiosa: acumular agua mediante compuertas en un tramo del barranco canalizado y aprovechar la altura del agua remansada para hacerlo navegable mediante pequeñas barcas. Es decir, aprovecharlo para fines lúdicos. Pronto la socarronería de los laguneros bautizó el proyecto, que a partir de entonces fue conocido con el nombre de la Venecia lagunera.
En 1987, Pedro González perdió las elecciones y el nuevo equipo municipal de gobierno, presidido por el folclorista Elfidio Alonso, se dedicó desde los primeros momentos a echar para atrás todos los proyectos emprendidos por su antecesor. Todavía recordamos el chusco episodio del repintado de la catedral porque el color rosa que se le había dado poco tiempo antes parecía "poco religioso" a las mentes reaccionarias de la ciudad.
En 2002 se adjudicó, dentro de las obras del Plan Urban, el proyecto para cubrir la parte del barranco que va desde el comienzo de la Pista Militar de San Roque hasta el mercado municipal y la idea de la Venecia lagunera quedó abandonada. Sólo quedan como testigos mudos de aquel intento la vieja maquinaria y las compuertas a la altura del camino de la Rúa.
Hace poco tiempo, se dio el nombre de Pedro González al parque de la Vega, muy cerca del barranco del que hablamos. No podemos dejar de pensar que aquel curioso proyecto del que fuera primer alcalde democrático de La Laguna podría ser hoy en día un valor añadido para el entretenimiento de nuestros vecinos y visitantes. ¿Crees que sería viable recuperar esa propuesta?
Comentarios
amigo pedro, veo desde tu flamante puerta de acceso a esa gran mansion que como buen socialista, dios te dio, que estas reformando la barbacoa y si necesitas nuevamente los adoquines de mi ciudad (los de la concepcion porque los de la carrera ya los tienes en la entrada y garaje), ruego te pongas en contacto conmigo.
pedro yo tambien cambio adoquines por gondolas,un besito
lo que sí estaría bien es que lo adecentaran porque es un foco de infecciones, vivo cerquita de allí y ahora en verano es un nido de mosquitos y demás animaillos no muy deseados, así que deben de molestarse en limpiarlo y yo le daría un uso porqué no deportivo????está muy cerca del "único carril-bici" y del camino de las Peras (insuficiente por cierto para los deportistas), este canal nosé si sería viable para darle un uso deportivo.
No tengo ni idea de si sería bueno o malo recuperar la idea de Pedro González, lo que sí sé es que me encanta que el padre de Padi nos cuente historias.
NO ENTIENDO MUCHO DE INGENIERÍA, PERO SI EL PROYECTO ES VIABLE, ME PARECE MUY POSITIVO PODER TENER EN UNA CIUDAD CANALES. SUBE EL ATRACTIVO TURÍSTICO Y SE GANA EN CALIDAD DE VIDA. EL AGUA SIEMPRE ES ESPECTÁCULO NATURAL. PUESTOS DE TRABAJO, ALGÚN BAR O TERRAZA QUE PUEDIERA INSTALARSE EN LOS BORDES, ZONAS DE RECREO, PATOS, MATENIMIENTO DEL MISMO...
CREO QUE SERÍA UN BUEN PROYECTO A RESCATAR.
El proyecto en sí no era mala idea, por lo menos sirvió para que nunca mas se inundase la zona como ocurría tradicionalmente.
Respecto al alcalde folklórico, el de la pandereta, recordar que fue una de esas desgracias que envío el cielo en castigo a los pecados de los laguneros. Una gestión de desastre y penosa, en que La Laguna, alcanzó una degradación en todos los órdenes pocas veces vista. Lo único que le interesaba al individuo eran los festejos.
No se debe olvidar la función principal de éste canal y que es la evacuación de aguas pluviales, por lo que dificilmente se podrá estancar agua con vegetación y fauna. Sinembargo si me perece interesante recuperar el proyecto del alcalde González, la obra principal ésta hecha, se trata de limpiarlo, adecentar los margenes y sustituir la maquinaria y compuertas. Mi sugerencia, que algún tipo de asociación pública de desfavorecidos se encargue de la explotación del canal, a fín de crear algunos puestos de trabajo y que se publicite a los visitantes de La Laguna como un atractivo más, pudiendo trasladarlos hasta el canal y parque de La Vega con el tren turístico. El ayuntamiento deberá estar pendiente para abrir las compuertas y evacuar agua cuando la crecida del canal lo demande
Crisis y cosas innecesarias aparte, ¿llueve lo suficiente para llenar dicho canal?. Porque yo no veo un barranco ir lleno desde que era niño, exceptuando la inundación de hace unos años. Y en verano como que mucho menos. No lo veo muy viable. Además, si se tratase de canalizar agua y ya que en las islas es un bien escaso, mejor hacerlo para usos más "potables".
Lo único que veo de positivo del supuesto proyecto seria crear puesto de trabajo. Por otra parte se enriquecerian un poco mas los politicos, las empresas constructoras y todos los intermediarios que nunca faltan.
Yo no buscaria hacer grandes proyectos pero si adecentarlo ,convertirlo en una zona libre de malos olores ,depurar aguas y convertirlo en estanque parecido al que hay en el parque de la Vega con peces y plantas.
Mi madre, si solamente se atreviera a insinuarlo el grupo de gobierno lagunero, en la situación económica en la que nos encontramos, la oposición se lanzaría a la yugular como un perro de presa...Dejemos las cosas como están y miremos hacia el futuro, no al pasado, y menos para desenterrar proyectos personales y megalómanos...
El trazado no va por ninguna calle que teng interés arquitectonico, que paisaje veríamos? la trasera de edificios de tres plantas espantosos? no me atrae nada, la zona que atraviesa es de poco interés, y alejada del casco historico, fea y sin caracter turistico o visual.
A parte del costoso proyecto, si en la epoca eran 4 millones de euros, no me quiero imaginar ahora.
Mantenimiento del mismo, etc, despues se aburririan de las barquita y las dejarian morir en cualquier nave industrial del ayuntamiento.
Una basura, creo que hay cosas mas importantes por hacer!!
El tramo entre la subida a San Roque y lo que era el Mercado ha sido cubierto y convertido en calle (con el único carril-bici de toda la ciudad, por cierto), así que ahora la cuestión está bastante más complicada. En todo caso, si se hace, el tramo total de "Venecia lagunera" sería mucho menor. Pero además está el problema de que tal y como está construido el canal y teniendo en cuenta que las aguas de esa "Venecia" serían las hermosas pero poco sugestivas aguas marrones de los barrancos, no le veo gran atractivo a la cosa. Por cierto, recuerdo aquella inundación de 1977. Yo era un pibe y me lo pasé bomba viendo las calles y, sobre, todo los caminos de la Vega convertidos en piscinas.
Me encantaría que se recuperara esa propuesta y creo que agrandaría el nombre de la ciudad. Mejoraría en el ranking de patrimonios de la humanidad. Creo también que es totalmente viable pero supongo que nunca se hará por desgracia...
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