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¿Qué cómics preferías leer de pequeño? ¿Zipi y Zape, Carpanta o Mortadelo? ¿Roberto Alcázar y Pedrín, Mandrake o El Capitán Trueno? La pregunta no es baladí. Los también llamados tebeos y colorines cuentan más de nosotros, de nuestra sociedad, de lo que nos imaginamos.
La Ermita de San Miguel, frente a la plaza del Adelantado en La Laguna, acoge hasta el 29 de junio una exposición sobre la historia de este arte, a menudo infravalorado. Allí están los ya mencionados, además de Tintín, Flash Gordon, varios exponentes de la vertiente underground, Snoopy y algunas joyas del tan popular género de la novela gráfica, como Maus, de Art Spiegelman, o Watchmen, de los británicos Alan Moore y Dave Gibbons. Recorriendo la evolución del cómic, nos damos cuenta también de todo lo que hemos cambiado.

Los propios organizadores, Prop-Art, admiten que la muestra no está completa, dada la amplitud del asunto al que se dedica y la influencia de ellos mismos, que han seleccionado el material en función de sus gustos y vivencias. Sin embargo, sí han intentado en todo momento no convertir la exposición en un paseo nostálgico, aunque éste no haya sido excluido. La idea es, sobre todo, mostrar cómo estas historietas han venido narrando desde mediados del siglo pasado "los deseos y aspiraciones del ciudadano corriente".
Carpanta, siempre detrás de un jamón y alimentado a base de suelas de zapato, bien sirve para definir al español en tiempos de crisis. Hoy, por ejemplo, todos estamos a un paso de convertirnos en carpantas. Zipi y Zape, los gemelos creados por José Escobar, reflejan -junto a don Pantuflo, doña Jaimita, Lechuzo, Peloto y los señores Plómez- la vida intramuros de una familia de los cincuenta, aunque luego fueran adaptándose a los tiempos.

Mortadelo y Filemón, dibujados por Francisco Ibañez a finales de esa misma década, han pasado a la posteridad como los personajes de cómic españoles más traducidos del mundo. Sus andanzas en la TIA, una organización de investigadores poco convencional, han pasado de generación en generación sin perder validez. Quién no recuerda al profesor Bacterio y sus inventos, a Ofelia la secretaria y al Súper, en esos finales en los que, con muletas y vendado, buscaba a los dos detectives en Groenlandia.
Ahora, hay quien pide a Ibañez que los mate de una vez. Todo por una nueva historia en la que el autor ha reunido a los investigadores con otras leyendas del género, como son el Capitán Trueno, Sigrid, Crispín y Goliat. Se llama Bajo el bramido del trueno y en ella figura una viñeta en la que Mortadelo, al fondo, aparece en una actitud poco ortodoxa con la amada del capitán. En El blog de Randy 2.0, en el que se ha generado un largo debate sobre el asunto, se recogen los dibujos en cuestión. Los tiempos están cambiando.
Los cómics no sólo han sido hechos para reír. Es más, la mayor parte relata hoy historias de suma trascendencia y actualidad. En Maus. Relato de un superviviente, de Art Spiegelman, el autor narra la estremecedora historia de sus padres, judíos polacos, durante la Segunda Guerra Mundial. Esta novela gráfica recibió en 1992 el Premio Pulitzer. En Palestina, del periodista Joe Sacco, se narra un viaje de dos meses que el reportero hizo a la zona en conflicto a finales de 1991 y comienzos de 1992. En el 96 recibió uno de los American Book Awards, galardón en el que compiten sobre todo obras literarias no gráficas.
Se podrían citar cientos de ejemplos. Como el hecho de que prácticamente todos los superhéroes que hoy conocemos han nacido en el papel. O el filón que representa este género para la industria cinematográfica (Sin City, Iron Man, Spiderman, Superman, Persépolis...). Pero pese a todo, la venta de cómics atraviesa horas bajas desde hace tiempo. Hemos sido testigos del cierre de publicaciones como El Víbora, revista española de referencia en el sector, y los autores cada vez cobran sueldos más reducidos. Los jóvenes, antaño devoradores de historietas, eligen hoy otros métodos de entretenimiento. Y eso se nota.
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publicado el 18 Noviembre, 2008 en elmundo.com (0) comenta
publicado el 13 Noviembre, 2008 en laopinion.es (1) comenta
publicado el 12 Noviembre, 2008 en La Opinión de Tenerife (0) comenta
Comentarios
Habrá más variedad para entretenerse, pero nada como los cómics. Acabo de leer en el blog de Randy 2.0 la crítica que hace a "¡Bajo el bramido del trueno!" de Ibáñez:
http://blogderandy.wordpress.com/2008/04/22/mortadelo-y-filemon-%C2%A1ba...
y casi me parto, de risa y de pena. La verdad es que es espantoso observar tal herejía, Mortadelo y Filemón, por favor, no les quiero recordar así!
Soy de una generación anterior al comic, o sea que los sigo llamando colorines. Y me gustaban muchos de ellos, el TBO con los sorprendentes inventos del Doctor Franz de Copenhague, el Pulgarcito y tantos otros, pero por encima de todos El Capitán Trueno, mmm. Esperaba todas las semanas a que llegara a los quioscos para pelearme con mi hermano a ver quién lo leía primero. Y todavía me gusta releerlos.
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