Lo que pasa en Tenerife

Periodismo ciudadano

  • ¿Qué es lqpsntf?
  • Domingo, 21 de Septiembre de 2014
    Tenerife (Islas Canarias)
    Actualizado a las 20:34 hora local (GMT)

“A traición y con alevosía”. Una pena Concierto de abono número 6 de la Orquesta Sinfónica de Tenerife.

Imagen de Tomas_B
  • Por Tomás Jesús Brito
  • (vecinoreportero)
  • La Laguna, 14 Febrero, 2011, 13:25

El pasado jueves día  10 de febrero los abonados a la temporada de conciertos de la Orquesta Sinfónica de Tenerife acudimos al Auditorio a fin de disfrutar de la soprano Ainhoa Arteta, interpretando a Richard Strauss, y de la música de Anton Bruckner con su Sinfonía número 9, bajo la dirección de Víctor Pablo Pérez.

La primera sorpresa la recibimos cuando al llegar, encontramos un Auditorio que estaba prácticamente lleno, que nos llevó a hacer la siguiente reflexión: “importante debe haber sido la publicidad y el atractivo, indudable, de la soprano para que el publico cubriera la práctica totalidad del aforo”. Sólo algunas butacas, precisamente de algunos abonados, permanecían vacías. Con toda sinceridad a pesar del enorme placer que me produce la música de Anton Bruckner, no resulta esta de las más atractivas para el público entendido de la llamada música clásica y, mucho menos, para el público en general. Aún conservo en la memoria la extraordinaria versión que de dicha sinfonía ofreció la orquesta Sinfónica de la Radio Sueca, bajo la dirección de Daniel Harding en el 24 festival de Música de Canarias. Se trata de una sinfonía que posee un impresionante scherzo como segundo movimiento y un no menos impresionante adagio final, pero hemos de reconocer que no es fácil de oir, una hora y veinte minutos aproximadamente, que es su duración normal, y no posee una orquestación brillante, en el sentido de no utilizar instrumentos de percusión, por lo que no es precisamente un programa atractivo para el público en general.

La sorpresa inicial fue desplazada por un malestar y posterior indignación cuando al leer el programa de mano se indicaba en su portada “In memoriam Concierto en homenaje al Excmo. Sr. Don Adán Martín Menis Ex presidente del Gobierno de Canarias”. Algunas piezas comenzaban a encajar.

En el momento de la adquisición del abono de la actual temporada no se me informó que dicho concierto tendría tal dedicatoria. Y, con toda probabilidad, aunque espero estar equivocado, gran parte del público asistente acudió al mismo por invitación, mientras que los abonados hemos pagado gustosamente el precio de nuestra butaca. Aunque debo reconocer que los promotores de tal iniciativa, me refiero el dedicar “un” concierto a la memoria del recientemente fallecido ex presidente del Gobierno de Canarias, están en su derecho de hacerlo, también tendrán que reconocer mi derecho de asistir o no a dicho “homenaje”. Reconociendo que los actuales políticos dirigentes de Cabildo de Tenerife y el muy admirado director Víctor Pablo Pérez, se encontraran entre los amigos personales y políticos del Señor Adán Martín, no pueden hacernos participes a los demás de tales sentimientos personales y políticos.

La actual mayoría política del Cabildo de Tenerife, o la totalidad de los consejeros del mismo, pueden haber tomado el acuerdo de cambiar la denominación del Auditorio de Tenerife por el de “Auditorio de Tenerife “Adán Martín”, pero a juicio de quien escribe resulta lamentable que continuemos cayendo en los mismos errores del pasado, al homenajear con el nombre de calles, de plazas o en este caso del auditorio a políticos o personajes más o menos populares que provocan sentimientos encontrados. Aunque estemos en democracia no debemos olvidar que los políticos son votados, ejercen sus mandatos a partir de acuerdos o consensos, y por ello no se debería olvidar que siempre habrá mayorías y minorías, y que las opciones políticas no son unánimes ni todos los personajes públicos concitan los mismos entusiasmos. El respeto tanto a las filias como a las fobias políticas constituye el juego de la democracia y hay que ser muy sensibles a ellas. Quizá por ello, sería deseable recuperar los toponímicos tradicionales, tales como calle del agua o de las flores, frente a otros de políticos, cualquiera que sea su adscripción ideológica, porque en todos los casos encontraremos que es opinable siempre su trayectoria política. Precisamente en eso radica la fuerza de la democracia: no es necesario citar a Voltaire, ni tampoco matizarlo en el sentido de que “así y todo, seguiremos opinando cada uno de manera distinta”. Los políticos ejercen un oficio duro y desagradecido, sin duda deberían tenerlo siempre bien presente desde el momento que toman la decisión de dedicarse al mismo.

Es cierto que el Auditorio recibió el impulso político en el momento en que el Señor Adán Martín era presidente de la corporación insular pero su gestión deja, como no puede ser de otra manera, luces y sombras, todos cometemos errores y tenemos aciertos en nuestra vida diaria privada y pública. Quisiera recordar aquí una frase dicha por el Señor Buenafuente, desconozco si la ha tomado de algún otro autor, pero al hacer referencia al Palacio Real de Madrid decía “cuando no pagas tú, piensas a lo grande”. El actual Auditorio de Tenerife, que fue construido con los impuestos pagados por los habitantes de la isla, en muchas ocasiones recibió importantes críticas por las continuas ampliaciones presupuestarias, por cierto, alguna absolutamente necesaria (como la motivada por la ampliación del proyecto por la creación de un foso para la orquesta que permite las representaciones de ópera, que de no haberse producido habrían imposibilitado que el recinto pudiera acoger un festival de ópera, la pregunta del millón es porqué no se tuvo en cuenta desde el principio), otras probablemente no tan necesarias, pero que permitían a la institución insular aumentar su prestigio personal y colectivo. Un proyecto menos “grandioso” también nos hubiera servido a los aficionados a la música y permitido ahorrar al erario público.

Por último, mencionar que a favor de la grandiosidad es posible que se hayan ocasionado daños técnicos que en algún momento de la próxima historia  del Auditorio deban ser subsanados. Indiquemos, a modo de ejemplo, la incomodidad que sufrimos los espectadores (es probable que esta incomodidad sirviera el pasado jueves para que aquellos que acudieron al concierto sin conocer las obras que se disponían a escuchar pudieran mantener los párpados abiertos, e impidiera que un mayor número de espectadores abandonaran el recinto), debido a la estrechez de las butacas que nos impiden cruzar las piernas y que obligan a los asistentes, con localidades en los extremos, a permanecer de pie hasta que las butacas centrales se hayan ocupado, para evitar tener que estar continuamente levantándose. Igualmente, debemos indicar que personas expertas en acústica, especialmente músicos aficionados, han indicado los problemas que el Auditorio presenta en determinadas localidades con respecto a la calidad del sonido que reciben.

Espero que este artículo sea interpretado en el sentido en que se ha escrito. No se trata de menoscabar el valor de nadie, mucho menos de los músicos que cada semana nos permiten disfrutar, pero creo que es necesaria una reflexión a fin de evitar situaciones como la vivida en este último concierto. Lo “políticamente correcto” en esta ocasión hubiera sido realizar un concierto extraordinario de homenaje, publicitado de forma adecuada de manera que acudieran a él aquellas personas que lo desearan. Tal como se hizo parece “a traición y con alevosía”, lo cual resultó en detrimento de lo que se pretendía. Como dice la tradición popular, sin duda, “de buenas intenciones está el infierno empedrado”. Una pena.

Añadir a blog

Copia este código para poner este contenido en tu blog o página web:

Opinión

Imagen de Alvaro Santana Acuña

El barrio del fin del mundo

  • Por Alvaro Santana
  • (vecinoreportero)
Imagen de TomasB

Nuevas cancelaciones de Lü Jia ¿serán las últimas?

  • Por Tomás Jesús Brito
  • (vecinoreportero)

El mejor...

¡Quéjate!

Restaurante El Dorado de Bajamar. Servicio pesimo el 20/07/2012. Hora y cuarto para traer la comida. Sin verguenza. Asi vamos

(0) comenta

Desconfia de IKEA FAMILY. Muchas quejas sin respuesta. Pasan del cliente a la hora de las reclamaciones.

(12) comenta

me parece mentira ke para poder poner un chiringuito de castañas,para la comision de fiestas de un barrio te pidan darte de alta

(2) comenta

Tamaño del texto:

Comentarios recientes