A finales de año Jaime Falero (La Laguna, 1976), cineasta tinerfeño, empezará a rodar su primer largometraje, La muchacha de hierro, un film que tras permanecer varios años guardado en el cajón ha encontrado financiación gracias a los anteriores trabajos del realizador, como El último negocio, Por dinero negro o más recientemente Cause and effect, premiados en numerosos festivales y que han servido de carta de presentación para que productores independientes se hayan fijado en el talento y la exigencia cinematográfica que pone Falero en sus proyectos, un artista comprometido con el cine y que exige a sus productores que sus obras se rueden en Canarias.
"Actor de toma única es aquel intérprete que encarna su personaje como si de sí mismo se tratara y a la vez trabaja eficazmente en pos del plan de rodaje, para satisfacción del director". Así define Falero su intensa experiencia tras la cámara dirigiendo a actores como Maribel Verdú, Pepe Sancho o Beatriz Rico, cuyos patrones marcados por la experiencia y el buen hacer lo hacen reflexionar a diario sobre el método y la eficacia.
-La muchacha de hierro, su primer largometraje, se empieza a rodar a finales de este año. Después de sus tres últimos trabajos que han sido cortometrajes, ¿cómo afronta este nuevo reto?
"Lo afronto con serenidad e incertidumbre, ya que no hay una ciencia exacta que garantice un resultado óptimo, es decir, puedes hacer un buen trabajo pero por cuestiones comerciales al público no le llega, puedes hacer las cosas bien y llegar al público o puedes hacer las cosas mal y arruinarte la vida. Son las tres opciones que tengo".
-Usted elabora sus propios guiones, dándole mucha importancia y fuerza a los comienzos de sus películas y manteniendo al espectador sentado en su butaca hasta el final, en un estado de expectación permanente. ¿Existirá esa sensación en La muchacha de hierro?
"Esa es la intención, hacer una película rítmica, atemporal y que vaya sorprendiendo al espectador en cada minuto, atrapar al espectador. Ese es mi objetivo".
-¿Le da tiempo a pensar o desarrollar otro guión mientras está rodando?
"No, sólo tengo capacidad para centrarme en una cosa. Es muy difícil pensar en otra historia cuando cada mañana te levantas rezando para que todo salga bien ese día de rodaje".
"El cine en Canarias se sustenta con subvenciones, aunque muy rara vez te tropiezas con algún inversor privado amante del séptimo arte que te pone el dinero"
-Hace unos meses rodó en La Palma, dentro del marco del VI Festival Internacional de Cine Chico de La Palma -El Festivalito-, su último trabajo hasta ahora, Cause and effect, muy aplaudido por la crítica. La condición para rodarlo era que tenía que estar terminado en tres días y el tema fuera hasta que la muerte nos separe. ¿Le gusta trabajar bajo presión?
"Yo creo que cuando se trabaja bajo presión se agudiza el ingenio. Para mí fue un reto muy importante porque era la primera vez que rodaba sin medios, sólo con una cámara. Y eso es muy difícil".
-La crítica ha quedado gratamente sorprendida ¿Y usted?
"Más que sorprendido, estoy muy contento con el resultado final, ya que a pesar del poco tiempo que tuvimos y de las condiciones que se dieron, se trabajó con un equipo humano increíble. Aunque sólo dura tres minutos, es muy potente. Tal vez los críticos también hayan valorado esa situación otorgándole la mención especial del jurado y ahora, tras ganar Digital 2007, premio del Gobierno de Canarias, entra en la nueva colección de Canarias en Corto para su distribución internacional. ¡No se puede hacer más con menos!".
-Ha dicho que trabajó con un equipo humano increíble y desde que comenzó su carrera siempre ha contado con la misma gente para realizar todos sus proyectos. ¿Es importante para usted sentirse arropado por ellos?
"Sí, es fundamental. Conectar con un buen equipo es muy difícil y el cine no sólo lo hace el director, sino un gran equipo humano que hacen que todo llegue a buen puerto. Tener la suerte de que conozcan tu forma de trabajar y tú la de ellos es primordial para no perder el tiempo, ya que eso es lo que más dinero vale en el cine: el tiempo".
-¿Cómo se sustenta el cine en Canarias?
"Con subvenciones, aunque muy rara vez te tropiezas, como ha sido mi caso, con algún inversor privado amante del séptimo arte que te pone el dinero. Pero por lo general, si no hay subvenciones, no se puede hacer nada. Es muy difícil. Lo digo porque en mi caso yo nunca he recibido ningún tipo de subvención, por ello un inversor privado es una fuente segura en la que no tengo otro remedio que confiar".
-En el año 2000 acabó la Licenciatura de Arte Dramático y ejerció como actor en algunos anuncios de televisión, videoclips e incluso llegó a rodar la película Almejas y mejillones junto a Jorge Sanz. ¿Qué le hizo abandonar los escenarios y colocarse detrás de la cámara?
"Llegar a Madrid y darme cuenta de que los actores desconocidos son unos peleles y que se matan a trabajar para poder sobrevivir mientras esperan a que alguien los descubra llevándolos al estrellato, algo que pasa en muy, muy pocas ocasiones. Así que opté por hacerlo yo mismo antes de que alguien lo hiciera por mí".
-¿Por qué ha elegido Canarias para rodar su primer largometraje?
"Primero por las facilidades que tengo, ya que todos mis trabajos los he hecho aquí. Segundo por las localizaciones, a medio camino entre América y Europa, por las horas de luz y por último, y vuelvo a hablarle del equipo, por el personal técnico y artístico que me rodea, con quien he compartido miserias. Debo cumplir con ellos y devolverles lo que me han dado en mis cortometrajes. Así, la industria del cine canario también resultará beneficiada".
-Los críticos opinan que en sus películas está muy presente el estilo Tarantino. Sangre, giros inesperados en la trama... ¿Es cierto?
"Tarantino, Scorcesse, Ridley Scott... Es una mezcla de todos estos estilos con los que me siento muy identificado por una cuestión de ritmo y estética, pero La muchacha de hierro tendrá un estilo más personal, entre otras cosas porque la voy a rodar yo y no ellos. Y sólo yo sé cual va a ser el resultado final, por eso será original".
-En todos sus trabajos tiene mucha importancia la venganza como eje central de la trama. ¿En La muchacha de hierro también se acercará a ella?
"Si, por supuesto, porque creo que la venganza en ciertas situaciones de la vida es la manera más justa de hacer justicia. Entonces, como en la vida real los malos matan y a los quince años están en la calle, yo en mis películas los mato y no voy a la cárcel. Esa es la ventaja de ser director de cine o escritor: utilizas a tus personajes cuando y como quieres y nadie sufre. En la vida real eso no pasa".
Comentarios
¿Eso es trabajar bajo presión?, por qué no le haces una entrevista a una cajera de mercadona, o al que tiene un puesto de verduras en el mercado o el que se mata por dos perras en el rastro... a ver si ellos te dicen lo que es trabajar cada mes bajo presión.
Un paquete de tío....
Amigo, al menos cobran un sueldo a final de mes. Entregarse al 100 por 100 a cualquier actividad artística aunque sepas que probablemente no vas a ver un duro en mucho tiempo me parece algo cuanto menos respetable. Otra cosa es que comulguemos o no con las gafas de sol del individuo, pero eso, querido compañero, es otra historia.
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