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En el año 1935 tuvo lugar en nuestra isla un acontecimiento cultural de magnitud mundial. Entre los días 11 y 24 de mayo abrió sus puertas en el desaparecido Ateneo de Santa Cruz la Segunda Exposición Surrealista. En ella figuraban algunos artistas que hoy forman parte de la primera línea de la historia del Arte. En la sala del edificio de la Plaza de la Candelaria colgaron sus óleos Picasso, Dalí, Arp, De Chirico, Max Ernst, Magritte, Tanguy y Óscar Domínguez. También se pudo contemplar la obra de Duchamp, Man Ray o Dora Maar.
André Breton, iniciador y principal teórico del movimiento, definió el Surrealismo como un puro automatismo que permitía la verdadera expresión de la mente humana. Se trataba pues de que la razón no influyera en la creación, para lo que se recurría a juegos o actividades casi hipnóticas. Hay que tener en cuenta que el movimiento surrealista se desarrolló en un momento histórico, el segundo cuarto del siglo XX, en el que había un gran interés por el conocimiento de la psicología humana gracias a las teorías sobre el subconsciente de Sigmund Freud. Los surrealistas plasmaron en sus obras un universo onírico, inquietante y sensual, terrible y obsesivo.
Para entender el desarrollo de la exposición de 1935 es necesario tener en cuenta la fundación en Santa Cruz de la revista Gaceta de Arte por el crítico Eduardo Westerdahl, al que acompañaron en la aventura escritores como Domingo Pérez Minik, Pedro García Cabrera, Domingo López Torres, Agustín Espinosa y Emeterio Gutiérrez Albelo. Esta revista se decantó desde sus inicios por la defensa de las vanguardias arquitectónicas y artísticas europeas, no cesando su actividad hasta junio de 1936, pues vio interrumpida su trayectoria por el golpe de estado franquista.
No obstante, esta exposición no habría sido posible sin la colaboración del pintor tinerfeño Óscar Domínguez, quien puso en contacto a los tinerfeños con los líderes del surrealismo francés.
El 4 de mayo de 1935 llegaron a Tenerife, en el vapor noruego San Carlos, el papa del movimiento surrealista André Breton, su esposa Jacqueline y el poeta Benjamin Péret. No pudo desplazarse a la isla el poeta Paul Eluard, pues se encontraba enfermo. Cuenta Pérez Minik que, para hacerlos venir, Westerdahl, Agustín Espinosa y él mismo tuvieron que firmar una letra por unas 4.000 pesetas de aquella época, que no terminaron de pagar hasta diez años después pues, pese a las promesas del Cabildo Insular, no obtuvieron ninguna subvención pública.
La prensa local se hizo eco inmediato del acontecimiento. La Prensa afirmaba el 7 de mayo que "la exposición de pintura moderna que hemos venido anunciando (…) constituye una de las manifestaciones más importantes de arte actual que se han verificado en España". El diario La Tarde, que comentaba el día 11 de mayo la inauguración de la exposición, afirmaba que su "trascendencia marca una fecha histórica en el movimiento de las ideas artísticas de nuestra isla". Pero no toda la prensa tinerfeña se mostró tan partidaria de la exposición, pues el periódico católico conservador Gaceta de Tenerife desarrolló una intensa campaña en contra de esta actividad cultural. Llegó a afirmar en un artículo escrito por una supuesta dama de Santa Cruz, Pura Realidad, que "varios enfermos con imaginación ya en el último grado se dieron cita para saber quién pintaba más disparates". Las obras fueron puestas a la venta, pero no hubo nadie interesado en adquirirlas.
Durante su estancia en la isla se desarrolló un programa de conferencias entre las que destacó la de André Breton en el Círculo de Amistad XIV de Abril del Puerto de la Cruz, en la que intervinieron también Agustín Espinosa y Pedro García Cabrera.
El día 24 de mayo –tres días después de lo previsto- se clausuró la exposición y el día 27 regresaron los visitantes a París en un buque platanero.
El día 2 de junio estaba prevista la proyección en el Cine Numancia de la película La Edad de Oro de Luis Buñuel, uno de los ejemplos más representativos del surrealismo cinematográfico. Los organizadores de la exposición habían puesto sus esperanzas en recuperar el dinero invertido en la misma con el pase de esta película, pero la campaña desarrollada en su contra por el diario católico conservador -la tildaban de pornográfica, inmoral y anticlerical- hizo que el Gobernador Civil prohibiera su exhibición.
Como resultado de esta Segunda Exposición Surrealista se redactó el número 2 del Bulletin International de Surréalisme en el que se incluye el Manifiesto Surrealista firmado por Breton, Agustín Espinosa, Domingo López Torres, Benjamin Péret, Pedro García Cabrera, Eduardo Westerdahl y Domingo Pérez Minik. André Bretón dejó constancia de su presencia en Tenerife en su obra El castillo estrellado. Como afirma el escritor colombiano Rafael H. Moreno-Durán, la exposición "significó el reconocimiento de un grupo de artistas y poetas que, a espaldas de los cánones estéticos del centralismo peninsular, se habían comprometido (…) con una sensibilidad afín a sus inquietudes (…), convirtiendo así la insularidad en universalidad".
El golpe de estado franquista y la brutal represión subsiguiente truncaron radicalmente el desarrollo de este pujante movimiento cultural en la isla. Los miembros de Gaceta de Arte fueron represaliados en mayor o menor medida. Pérez Minik fue detenido en Fyffes; Agustín Espinosa fue separado de su cátedra de instituto; Pedro García Cabrera (preso en los barcos prisión) logró huir de Villa Cisneros; y Domingo López Torres fue arrojado al mar enfundado en un saco cuando tenía 29 años. Todos ellos gozan hoy de reconocimiento internacional.
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publicado el 8 Enero, 2009 en canarias7.es (0) comenta
publicado el 3 Enero, 2009 en laopinion.es (0) comenta
publicado el 2 Enero, 2009 en diariodelanzarote.com (0) comenta
Comentarios
Bien chicos, seguid así y os aseguro una ínsula cerca de mis posesiones. Los socialistas nos tenemos que ayudar entre nosotros.
Efectivamente, deben seguir así porque si la caverna reacciona de esta manera es que van en la buena dirección.
Genial el artículo, como Melchor nos tiene acostumbrados. No dejo de sorprenderme con la cantidad de cosas que han pasado en nuestra isla y de las que muchos no tenemos conocimiento alguno.
¿Cuando seremos conscientes en España del frenazo que supuso realmente a nivel social, cultural y económico el golpe de estado de 1936? Y como siempre, con especial fuerza en nuestras islas. ¿Qué hubiera sido de la vida cultural en Tenerife si hubieran seguido a su aire personas como García Cabrera, Pérez Minik, Westerdahl, López Torres, Espinosa,...?
Por desgracia eso ya es cosa del pasado, ahora nos toca a nosotros hacer el futuro :)
Nada nuevo que ya no supieramos. Melchor, creo que te estás relajando demasiado.
Hombre, esto es un artículo de divulgación. No se trata de un texto pensado para especialistas. Muchas veces la divulgación tiene más pregnancia que los textos especializados.
-Couk-
¡Menudo nivel hay por aquí! Pues a mí la crónica me parece magnífica, con un trabajo de documentación excelente. Visitante, le propongo que salga a la calle a preguntar a la gente por lo que significó en aquella época la publicación de la Gaceta de Arte o, para ponerlo más fácil, si saben quién fue Domingo Pérez Minik. Igual se lleva un susto.
¡Qué bueno! La verdad es que esta gente era la punta de lanza de un movimiento, no solo artístico, que revolucionó su tiempo. Me ha encantado leerlo.
-Couk-
Mis felicitaciones por el artículo, ¡quién hubiera estado en esa exposición! Exposición que no vendió ningún cuadro... país. ¿Para cuándo, Melchor, un artículo sobre uno de nuestros grandes escritores: Agustín Espinosa?
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