Imagínese que acude un día a una reunión del comité de empresa de su trabajo y resulta que el gerente se ha autoproclamado representante de los empleados. ¿Raro, no? Pues algo así ha sucedido en la Universidad de La Laguna: el recién creado Consejo de Estudiantes de la ULL tendrá como máximo representante nada más y nada menos que al rector, Eduardo Doménech.
La ULL se ha convertido en la única universidad española que tiene como presidente de su Consejo de Estudiantes al rector. Este órgano, cuyo principal objetivo es acercar las actuaciones del gobierno académico a los alumnos, entró en vigor a finales de diciembre y tendrá como miembros al jefe de la institución académica, el director de secretariado del Vicerrectorado de Alumnado, un alumno en representación del Consejo Social, dos representantes del alumnado en el Consejo de Gobierno, uno de cada delegación de centro y otro por cada grupo claustral de estudiantes.
Ha sido precisamente este último punto el que ha suscitado una gran parte de las críticas (sin contar, claro está, el asunto de la autoproclamación de Doménech): las facciones claustrales estarán representadas de forma equitativa, independientemente del número de miembros que tengan en el máximo órgano universitario. La Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario (AMEC), el tercer grupo en número de representantes claustrales del alumnado por detrás de SEULL y SEC, ha llegado a considerar que el sistema de mayorías que tendrá este nuevo órgano "probablemente atentará contra otras mayorías, más democráticas y representativas". La polémica está servida.
Doménech dice que su nombramiento es un privilegio para los alumnos, pues ahora podrán dirigirse de forma directa al rector de la ULL
Por su parte, Doménech jura y perjura que en ningún caso se pretende instrumentalizar el nuevo Consejo. El rector ve su proclamación como un "privilegio" del que podrán gozar los alumnos, ya que teniéndolo tan cerca, sentado en la misma mesa (aunque sea como presidente), podrán dirigirle directamente sus demandas.
Por si no se creen esto último, ahí van sus palabras, recogidas directamente de la web oficial de la ULL: "Se trata de una iniciativa que no persigue otorgar al rector ninguna situación de privilegio, sino que pretende una vía de comunicación directa entre el alumnado y el máximo representante de la institución académica. Dicha presidencia debe entenderse como una prerrogativa de la que disfrutan nuestros alumnos, quienes, a través de los miembros que lo constituyen, pueden dirigir sus demandas y reclamaciones directamente al máximo mandatario de la ULL”. Si al final hay que darle las gracias y todo...
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