Ni él es Chanquete ni esto es Verano Azul. Pero podría serlo. José Antonio Bolorino inició este domingo, 19 de octubre, una huelga de hambre a las puertas del edificio de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife para pedir que le dejen atracar su barco en la dársena pesquera. Según su versión, fue desahuciado de ahí de una forma injusta y por una persecución personal. Transcurrido un tiempo y después de superar una grave enfermedad, sólo quiere disfrutar de su embarcación, Bolorino, gracias a la cual está vivo.
Los responsables del puerto reformaron hace diez años la dársena pesquera situada en la carretera que une la ciudad con la playa de Las Teresitas. Entonces, para realizar la obra, ordenaron el desalojo de unos 40 barcos de recreo que atracaban en esa zona del muelle. Sus dueños consideraron que la medida era un atropello y, para defenderse, crearon una asociación, El Chicharro, al frente de la cual pusieron a José Antonio Bolorino.
Tras varias reuniones, consiguieron que les habilitaran otro espacio dentro del mismo embarcadero. Sin embargo, el sitio era incómodo y estaba en malas condiciones. Algunos usuarios sufrieron accidentes al acceder a sus atraques. Así aguantaron cuatro años, hasta febrero de 2004, cuando, cansados de que no les escucharan, veintiséis barcos de El Chicharro bloquearon en señal de protesta el puerto de Santa Cruz. Dieciséis patrones fueron multados con 500 euros. A José Antonio le cayeron 300 más por ser el presidente de la asociación.
José Antonio Bolorino sostiene que la Autoridad Portuaria la tomó con él por ser el presidente de El Chicharro, una asociación creada para pedir mejoras en los atraques de la dársena
A partir de ahí tocaron a varias puertas de políticos. Se reunieron con el entonces delegado del Gobierno en Canarias, José Segura (PSOE), y con el diputado nacional de Coalición Canaria (CC) Paulino Rivero, hoy presidente del Ejecutivo regional. Los dos, siempre según el relato del afectado, apoyaron sus reivindicaciones. Segura incluso llegó a prometerles la anulación de las sanciones.
Al final todos pagaron. José Antonio también, aunque fuera de plazo por la confusión que se generó tras el compromiso de Segura. La diferencia estuvo en que mientras al resto de barcos los dejaron en los pantalanes de la dársena pesquera, el suyo fue el único desahuciado. Ahí se quedó solo. "La cogieron conmigo por ser el cabecilla; el más conflictivo, según el jefe de Explotación de la Autoridad Portuaria. Fue un abuso de poder, una discriminación", explicó a este digital durante sus primeras horas en huelga de hambre.
Con el Bolorino, de nueve metros de eslora, fondeado en la playa de Las Teresitas, nunca dejó de luchar para que le devolvieran a su lugar original de atraque. En julio de 2007, un cabo se enganchó al fondo de su embarcación. Se tiró al agua y, al bucear un poco, empezó a sangrar por la boca. Tenía cáncer de pulmón. "Gracias a eso me enteré y, aunque los médicos me dijeron que ya llevaba un tiempo enfermo, me pudieron curar".
Un año y tres meses después, recuperado de una complicada operación y de un tratamiento de quimioterapia, se ha plantado con una colchoneta en la entrada del edificio portuario con la intención de no probar bocado hasta que le asignen un sitio en la dársena. Desde Las Teresitas no le aconsejan navegar porque exige un gran esfuerzo para su delicada salud (debe salir remando en bote desde la orilla). Necesita un muelle de fácil acceso. Además, tampoco puede costearse un embarcadero privado (240 euros al mes) y sí una cantidad como la que pagaba antes del desahucio (65 euros). "Bolorino es un homenaje a mi padre, que fue marinero. Le tengo mucho cariño y sólo quiero que me dejen disfrutar de él durante el tiempo que me queda de vida".
Actualización del 24/10 a las 07.30: un lector nos ha avisado de que José Antonio Bolorino ha abandonado la huelga de hambre que inició el pasado domingo, 19 de octubre. Sus pancartas y colchoneta ya no están en la puerta de la Autoridad Portuaria. De momento no tenemos más detalles sobre el desenlace de esta protesta.
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