A escasas semanas del inicio del curso universitario, los estudiantes de La Laguna vuelven a salir a la calle. La concentración, la primera del cuatrimestre (y de España, según explicaron los convocantes), partió del campus central y se dirigió por la avenida Calvo Sotelo hasta la plaza del Adelantado, para luego enfilar la recta final hasta la Plaza del Cristo.
Sin embargo, no fue como otras. En primer lugar, porque los estudiantes no se acercaron al Rectorado, que permanecía custodiado por agentes del Cuerpo Nacional de Policía, sino que se limitaron a sentarse en el cruce de la calle Santo Domingo con las dependencias universitarias. Y en segundo lugar, porque en esta ocasión confluyeron en la protesta tantos temas como organizadores, algo que quizá provocó que la convocatoria sólo contara con poco más de 200 seguidores.
La marcha fue convocada por los sindicatos EA Canarias, Stec, las agrupaciones estudiantiles Sindicato de Estudiantes Canario y Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario (Amec), así como por Asamblea Mayo 2008, una plataforma de lucha contra el Plan Bolonia y la privatización de la enseñanza.
La heterogeneidad de los convocantes tuvo su correlato en los lemas coreados durante la manifestación. Había para todos los gustos
La heterogeneidad de los convocantes tuvo su correlato en los lemas coreados durante la manifestación. Había para todos los gustos: contra el Espacio Universitario Europeo y la intervención de las empresas en los centros educativos; contra el Gobierno regional, la Consejería de Educación y Coalición Canaria; a favor de la homologación salarial del profesorado de Secundaria; contra el tratamiento oficial que se ha dado a la enseñanza y enseñantes de Dibujo en la ESO; e incluso se arremetió contra la política educativa y sanitaria que se ha venido imponiendo en las últimas décadas en Latinoamérica.
Los estudiantes hicieron cuatro sentadas durante todo el recorrido. Una en plena avenida Calvo Sotelo, donde bloquearon el tráfico diez minutos. La segunda tuvo lugar en la misma vía, pero más arriba, justo al llegar a la plaza de La Milagrosa, frente a la entrada de los aparcamientos. La siguiente llegó a la altura del Rectorado, ya en la calle Santo Domingo, y la cuarta se llevó a cabo en la calle Nava y Grimón, frente al Casino de La Laguna. "Aquí, donde vienen a comer muchos vicerrectores y políticos", dijo una representante estudiantil.
Fue precisamente en ese lugar en el que una de las dirigentes de Amec, Yasmina Hernández, aprovechó para leer el manifiesto redactado por su agrupación para la ocasión, documento en el que arremeten contra las consecuencias que a su juicio tendrá la entrada en el espacio europeo, pero también contra la situación general de la educación y del profesorado de Secundaria.
Asimismo, los miembros de Amec agradecieron la asistencia de los manifestantes, pocos si se compara su número con otras convocatorias, y achacaron la ausencia de más gente a una campaña del rector, Eduardo Doménech, para impedir que los alumnos interrumpieran sus clases y asistieran a la marcha. "En la Laboral no se dejó a los estudiantes venir. No están respetando nuestro derecho a manifestarnos", aseguró Hernández. "¡Yo me escapé!", gritó entonces uno de los universitarios.
Y es que esta manifestación, la primera del curso, llega marcada por la polémica. Algunas agrupaciones de estudiantes denunciaron que el Rectorado había dado la órden de retirar de toda la universidad los carteles que la convocaban, algo a lo que Doménech respondió asegurando que se trataba de unas acusaciones "injuriosas". "No es admisible que se me califique de represor basándose en falsedades", declaró el rector hace unos días a las agencias de comunicación.
Sea como sea, la temporada de protestas ha comenzado. Los sindicatos estudiantiles contrarios a las reformas que le ha tocado aplicar a este gabinete universitario están dispuestos a dar guerra. Un año más, la tensión en la ULL está garantizada.
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