La ciudad de La Laguna está inundada de carteles y vallas publicitarias anunciando la nueva campaña del Obispado de Tenerife: una colecta de fondos en todas las iglesias de la diócesis para terminar la reconstrucción de su sede, asolada por un incendio el 23 de enero de 2006. Para ello, el propio obispo, Bernardo Álvarez, ha remitido un comunicado en el que garantiza que las obras han ido cumpliendo los plazos previstos, aunque falta casi 1 millón y medio de euros para afrontar los trabajos.
Según explica el obispo, no han querido pedir nuevas ayudas hasta que no tuvieran "una valoración más exacta de los gastos a realizar y que las obras estuvieran avanzadas para que no hubiera dudas de que el edificio se iba a recuperar íntegramente". Según el balance de cuentas recogido en el blog Acontecer pastoral de una parroquia, el obispo confirma que los gastos, entre los ya realizados y los previstos, suman un total de de 7.841.000 euros.
Dado que buena parte de las aportaciones proviene de instituciones pagadas por los impuestos de los canarios, se podría decir que se pide a los ciudadanos que se rasquen el bolsillo dos veces
Sin embargo, los ingresos garantizados (provenientes de la Mutua de Seguros, parroquias de la diócesis, instituciones eclesiales, Conferencia Episcopal, empresas y colegios profesionales, donativos de particulares, subvenciones del Gobierno regional, convenio con el Cabildo, acuerdo con el Ayuntamiento de La Laguna y aportaciones de otras corporaciones locales) sólo llegan hasta los 6.413.918 euros, con lo que quedan 1.427.137 euros pendientes. ¿Cuál es la solución? "Damos mucha importancia a las donaciones particulares, por pequeñas que sean, pues muchos pocos hacen mucho".
En cualquier caso, según la nota del obispo, la suma de los ingresos no cuadra: hicimos la operación según las cantidades ahí recogidas y los ingresos se quedan en poco más de 4 millones de euros, aunque quizá se deba a "las aportaciones en especie sin valorar (madera de tea y algunos muebles)" hechas por varios ayuntamientos de la isla. La cuestión es que, dado que buena parte de las aportaciones proviene de instituciones pagadas por los impuestos de los canarios, se podría decir que se pide a los ciudadanos que se rasquen el bolsillo dos veces. ¿Quién debe cargar con estos gastos?
Comentarios
Escribe tu comentario
Normas