Gregoria y Juana, dos vecinas del barrio de Las Canteras, en La Laguna, están en completo desacuerdo con la apertura en su vecindario de un centro de acogida de inmigrantes, en el antiguo cuartel. Los terrenos, propiedad del Ministerio del Interior, van a ser reutilizados ahora con esta finalidad. "Esto es una zona muy sana. Ya sabemos que es gente muy necesitada, pero quién sabe si al estar tan necesitada un día nos van a entrar por la puerta para adentro", aseguran.
Las opiniones al respecto son muy diversas. El centro, teóricamente, aún no ha abierto sus puertas. Pero algunos ciudadanos aseguran que ya hay menores albergados. "Dicen que algunos ya están aquí dentro, en las últimas de arriba. Eso me dijo un policía, pero yo no sé si es verdad o mentira", afirma Juan, que vive a metros del lugar. Poco después, sin embargo, los describe sin escatimar detalles: "Están aquí con sus buenos móviles, con sus buenas ropas, sus buenos sueldos...".
Él es quien nos conduce a través de un camino que parte de la carretera hacia las tierras que limitan con el recinto. Las parras de esa huerta crecen junto al muro y las verjas. "Esto no está preparado para eso. Si no llega a ser porque se lo dijimos, casi dejan el muro a la mitad". A Juan, como resulta evidente, no le hace ninguna gracia el nuevo uso que se va a dar a estas instalaciones.
"Lo que llega a molestar es el increíble secretismo. Si vas a traerlos pues los traes, lo dices abiertamente y ya está. Es lo que puede resultar más chocante"
No todos piensan igual. Germán, un joven mecánico que trabaja en el barrio, se muestra más cauto. Su taller está también a pocos metros del antiguo cuartel. "Prefiero esperar a ver cómo va la cosa", explica. A su juicio, no se puede prejuzgar a nadie. Sin embargo, sí que está en contra de cómo se ha manejado la situación: "Lo que llega a molestar es el increíble secretismo. Si vas a traerlos pues los traes, lo dices abiertamente y ya está. Es lo que puede resultar más chocante", considera. "La verdad que no sé si habrá problemas o no. Tampoco se puede juzgar a todo el mundo por una o dos personas".
Inés, una chica de 28 años que vive en el camino del Rayo, coincide en que ya hay inmigrantes en el centro. Considera que los robos en la zona no tienen por qué aumentar, "ladrones hay en todas partes". Le da igual que estas instalaciones estén ahí, porque "en algún sitio las tienen que poner". "Sí he visto movimiento, grupos de personas pasando por aquí delante, y he supuesto que el centro ya ha empezado a funcionar", asevera.
Los puntos de vista están encontrados. Hay opiniones para todos los gustos. En nuestro acercamiento al centro de inmigrantes, no vimos a ningún acogido, pero sí dos coches de policía apostados junto a la puerta de entrada, que da hacia la carretera de Las Canteras. Según relataron los vecinos, los jóvenes permanecen en los barracones de la parte alta de la finca, lejos del acceso principal. Y los agentes llevan ahí ya bastante tiempo.
Nota de la redacción: el texto de esta información ha sido elaborado en colaboración con la redacción a partir del vídeo-reportaje realizado por el vecinoreportero Enrique Alemán.
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