
Se hacen eco de la noticia muchos medios del mundo. La crisis económica provocada por las hipotecas de alto riesgo made in América, confeccionadas a medida del menos pudiente para que accediera a una vivienda teniendo escasos recursos económicos, ha llegado a volver loco al personal. El hecho inequívoco del brutal enriquecimiento bancario a costa de la excusa de conceder un préstamo arriesgado con la contrapartida de unos intereses usureros (el riesgo del impago parece que se suaviza si por una chabola se acaba pagando el importe de una mansión en Beverly Hills). Y ahora, los que tienen la sartén por el mango, andan asustados. Con los bolsillos llenos de especulación urbanística y dinero a partes iguales, la lista de morosos amenaza con convertir a todos los bancos del mundo en inmensas inmobiliarias.
El modelo americano de vivir a crédito y al borde de la quiebra como estado natural del hombre y la mujer ha cruzado el charco. Con una grandiosa hipoteca, Golf GTI para el niño y un Mini para la niña, tarjeta de crédito, viaje vacacional anual y rones con Coca Cola todos los fines de semana, la gallina no da para más. Angustiados por saber que treinta años de hipoteca no son dos dias y que haría falta doblar los ingresos para que el Mini, el GTI y el adosado en Tacoronte no se pierdan, la deseperanza se instala y seca las neuronas. Refinanciar o morir, no hay más.
El paso siguiente, cuando todas las ideas se han esfumado y la ruina asoma la cabeza por la esquina de la calle que da a nuestra casa, aparece el espíritu humano en su peor forma e intenta salvar el obstáculo a la desesperada. Muchos medios nos cuentan, yo lo he leído en El Mundo, el novedoso salvavidas económico que consiste en prenderle fuego a la casa para cobrar el seguro que obligatoriamente tenemos que contratar con la vivienda hipotecada. Casa quemada, cobramos el seguro, pagamos las cuotas atrasadas y salvamos el match point que lanzaba el banco. La idea parece provenir de América y, desde allí, cuenta El Mundo en su artículo "Morosos queman su casa a la desesperada en EEUU para pagar la hipoteca al banco" que incluso existen blogs que asesoran sobre los pasos a seguir para prenderle fuego a la vivienda y salir indemne de la justicia. La realidad de este fenómeno, según nos cuentan, es que la inmensa mayoría del personal que coge el mechero para solucionarse la vida acaba sentado en el banquillo de los acusados esperando una segura sentencia condenatoria por pirómano y por bobo.
En buena lógica, se recomienda a través de los canales oficiales y medios respetables desistir de ardientes ideas y pedir un buen asesoramiento para situaciones de crisis financiera.
Después de todo esto, lo que cada uno meta en el Google sentado en su casi embargada casa, "ayuda financiera" o "prenderle fuego a una vivienda" quedará en la estricta intimidad del arrinconado, el desesperado, aquel al que se le dió asiento y bolígrafo para firmar por la riqueza de los sin escrúpulos, los que ahora viven en mansiones pagadas con los sueldos más bajos, los que piden a gritos un extintor en cada esquina.
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Comentarios
Muy bueno, Rubén. Gracias por estrenarte en la sección de opinión. Esperamos seguirte leyendo.
Un saludo
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