La implantación del adsl rural, una modalidad de conexión a Internet creada para facilitar el acceso a la red en los núcleos de población alejados de las ciudades, ha permitido a muchos pueblos apartados estar online. ¿Pero a qué precio? La conexión de este tipo que se sirve en Tenerife cuesta unos 45 euros y garantiza unas velocidades de bajada y subida de datos de 512 y 128 kb por segundo, respectivamente, aunque la primera apenas llegue, la mayoría de las veces, a los 250 kb. Tal y como recoge un estudio del portal Adslzone.net, la rapidez de esta conexión es diez veces inferior a la que se ofrece a las urbes, en las que los precios de contratación parten de los 29,90 euros por 1 mega de bajada. Pero la cosa no termina ahí.
Analicemos un caso práctico. En Bajamar, en el municipio tinerfeño de La Laguna, cruzar una calle es suficiente para pasar de la precariedad rural al vanguardismo tecnológico, Imagenio incluido. O lo que es lo mismo, pasar de pagar 45 euros por 512 kb de bajada a abonar 29,90 por un mega, si se desea, o unos 45 euros por el Dúo de 3 megas. En la mayoría de los casos se alega el alejamiento de la central como principal causa de este agravio comparativo. De todas formas, ¿qué sucede cuando usted, que vive en el piso bajo de un edificio, tiene adsl campestre y su vecino del primero puede disfrutar de casi un mega de bajada y unos 300 kb de subida? ¿Qué está fallando?
En este caso concreto, que tiene lugar en la carretera general de Bajamar, todo un edificio dispone sólo de cobertura rural, salvo la vivienda de un vecino que hizo un traslado de línea desde el casco de La Laguna. La mudanza se llevó a cabo cuando aún no existía la modalidad de 3 megas, y el Dúo de ese momento (de sólo 1) fue portado al nuevo domicilio sin problemas y sin pérdida de velocidad. El único inconveniente con el que se encuentra este ciudadano es que al llamar a Telefónica para que lo pasaran a la modalidad superior por un euro más, los operarios de la compañía le informaron de que en esa zona sólo había cobertura de adsl rural a 512 kb. "Pero si yo tengo un mega", contestó. "Eso no es posible", se le respondió. El caso es que sí lo es: basta con subir unas escaleras.
Si se amplían las distancias, siempre en el mismo barrio, la situación es la misma: a doscientos metros de esta vivienda en dirección hacia Tejina también se dispone del Dúo a 3 megas, incluso del servicio de televisión Imagenio, y más allá la velocidad de conexión va mejorando según se va uno aproximando a la central, ubicada en ese núcleo urbano.
Con todo, el caso más dramático es el del edificio mitad rural, mitad urbanita. Quizá pudo tratarse de un error, ya que al efectuarse el traslado de línea dentro del mismo municipio no se aplicó una reducción de la modalidad de adsl contratada. Pero la pregunta es otra. Si un vecino tiene más velocidad que otro, ¿por qué se insiste en que a esa zona no puede llegar sino el adsl para poblaciones remotas?
El adsl rural cuenta con financiación del Fondo Europeo para el Desarrollo Regional (Feder) de la Unión Europea. En España se convocó un concurso para designar una operadora que prestara este servicio en zonas a las que jamás llegaría Internet por ser poco rentable y la única que se presentó fue Telefónica. Canarias es una comunidad beneficiaria de esos fondos. En definitiva, la línea rural es una conexión subvencionada, pese a que al usuario final de las islas le resulte mucho más cara.
Ahora, la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones ha iniciado los trámites para abaratar el precio del alquiler del cable submarino de Telefónica que conecta Canarias con la Península, el segundo más caro de mantener del mundo. El objetivo: una reducción de los precios del adsl permitiendo la entrada en las islas de otros operadores y sus ofertas, que hasta ahora no podían hacer competencia por el alto coste que les supone desplazarse bajo el océano. ¿Cambiará de esta forma la situación en Tenerife?
Comentarios
Ya sabiamos que los de Telefónica son unos caraduras. No es nada nuevo. Las líneas de ADSL rural fueron pensadas para las zonas perdidas de la Península, en donde hay pueblos perdidos, con poca población, y para que estén comunicados, el Gobierno les paga una parte del servicio, porque no compensa montar la infraestructura necesaria.
Ahora, nos quieren hacer creer que en Canarias hay estas zonas rurales, cuando se olvidan de la densidad de población, que es la más alta de España. La media sale mayor que Madrid o Barcelona. Ya me gustaría ver al presidente de Telefónica diciendole a los de Las Rosas (urbanización pro-fija de Madrid) que ellos son tan rurales como los de Bajamar, que está a pocos kilómetros de la primera capital de Canarias, La Laguna.
Los de la compañía son unos caraduras, porque en España tenemos uno de los ADSL más caros de toda Europa y si no que se lo pregunten a la UE, que ya les ha tirado de las orejas. ¡A ver si llega la competencia, que falta hace!
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