Hay un proverbio muy antiguo que dice "Si quieres ser feliz una hora, emborráchate. Si quieres ser feliz un día, mata un cerdo. Si quieres ser feliz una semana, haz un viaje. Si quieres ser feliz un año, cásate. Si quieres ser feliz toda la vida, haz lo que te pide el cuerpo". Y el cuerpo es lo que tengo yo un poco fastidiado por culpa de una gastroenteritis, que no sé como la pillé, porque lo último que comí fueron unos filetes que me hizo mi suegra y sospecho que ese mismo día, el desayuno en el bar tuvo algo que ver con mis tres días en cama.
Tenía unas ganas locas por salir de casa y una llamada del Padre Guillermo, un amigo informático que hace unos años lo dejó todo, abrazó la iglesia y se fue a predicar la palabra de Dios a Indonesia, fue la mejor excusa para salir a comer. Creo que un buen pescado a la plancha me venía bien por lo que decidimos ir al Restaurante La Charca.
A no ser que no haya otra opción, prefiero ir entre semana porque los fines de semana suele ir mucha gente, sobre todo si hace buen tiempo, y lo más probable es que tengas que esperar un rato a que haya una mesa libre. Al llegar, no hubo problema en pillar sitio en la terraza cubierta que hay al lado del comedor principal. Si quieres garantizar la mesa, puedes realizar una reserva.
Aunque tienen todo tipo de carnes y pescados, hoy mi estómago no estaba para dar mucha guerra, por lo que en vez de pescado, me decidí por unos chocos y una ensalada de la casa mientras el Padre Guillermo pidió un plato de queso, una rodaja de medregal (parecido al atún) y un poco de vino. El restaurante me parece un buen lugar para ir con los amigos o con la familia, rodeado de campo y tranquilidad.
Entre historias de Indonesia, las ganas que tenía de comer los chocos y que el Padre Gillermo no paraba de pedir cada poco un poquito más de vino, se nos pasó el tiempo volando, llegando al postre con fuerzas para pedirnos un mousse de chocolate casero que me recuperó del todo de mi enfermedad. Yo normalmente suelo pagar menos de 15 euros por persona aunque con el vino que tomó mi invitado, subió un poquito.
Para llegar hasta el restaurante, hay que salir de Santa Cruz de Tenerife hacia la Playa de las Teresitas y cuando llevemos unos dos kilómetros, a mano izquierda encontraremos el Barrio de Maria Jimenez con dos accesos. Da lo mismo por cual entres, ya que desembocan un poco más adelante en el mismo punto. Hay un barranco paralelo a la carretera que lo tienes que tener siempre a tu izquierda y debes conducir por una carretera de doble sentido durante unos minutos y llegarás hasta la puerta del restaurante. Tiene aparcamiento privado y aunque esté lleno, no es difícil aparcar cerca de la entrada. La dirección es : Calle Valle Broques Nº1 - Barrio Maria Jimemez (Santa Cruz de Tenerife.Tlf: 922 597 765. El horario es: Lunes de 12:00 a 17:00 h.
Miércoles a domingo de 12:00 a 24:00 h. Martes cerrado.
En resúmen, creo que es buen sitio para degustar la comida canaria, con pescados frescos del día que puedes tú mismo elegir , pulpos, chocos, ensaladas, carnes a la brasa, quesos, chistorras y un largo número de platos que te dejo que tú mismo descubras.
De parte del Padre Guillermo, estáis todos invitados a visitarlo a Indonesia, donde si lleváis una botella de vino, seguro que os ganáis el cielo. Antes de despedirme, me comentó si quería subir a La Laguna, donde se iba a celebrar un cena en su honor pero le comenté que estaba un poco cansado y además, mi suegra me había hecho para cenar unas albondigas, que me dijo que estaban de muerte.
Comentarios
Yo es que cuando paso la Naútica y tiro para allá me entra un poco el llamado 'dilema de María Jiménez'. Y no me refiero a nada prohibido, sino a decidirme por La Charca o el Dos Barrancos. La Charca está un poquito más lejos (no mucho más), pero es más fácil aparcar. El Dos Barrancos es más pequeño, pero también me da sensación de menos bullicio.
En cuanto a la comida, los dos son del mismo perfil, aunque yo siempre me he lanzado a por la carne (chuletas, bistecs) en los dos, con sus buenas fuentes de papas fritas. ¿Cómo resuelvo el dilema? Normalmente, ni lo pienso y me decido por el que pueda aparcar primero.
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