Cuatro mil millones de personas han podido disfrutar hoy, en diferentes
horarios, la inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing. Ha sido
todo un alarde de imaginación, marketing y fuegos artificiales. Pocos
horas antes el COE obligaba a los deportistas españoles de rescindir de
sus cámaras de fotos y vídeos, ¡con lo contentos que están ellos de
estar por allí!, para poderles enseñar a sus papás y mamás o a sus
novios y novias sus retratos en tierras pekinesas, no se vayan a
preocupar, sus familiares, digo, de si ya los han metido en la cárcel
por hablar de que el cerdo agridulce no se hace igual en Pekín que en
España. Pero ellos a lo suyo, como es tradición, la delegación española
se saltó todo el protocolo que se había previsto, retrasaron la
inauguración 13 minutos y animaron el encorsetamiento militar en el que
se estaba convirtiendo la gala. ¡Menos mal que estamos nosotros!
Las horas fueron pasando y en este mundo en el que estamos viviendo,
cada vez más enturbiado, sucio y cobarde, miles de chinos, un total de
15.000, exponían su trabajo al mundo después de 3 años de ensayos,
sudor y lágrimas, con el miedo a las paranoias dictatoriales de su
presidente Hu Jintao.¡No te salgas de la fila!¡Levántate cuando te lo
digan!, ¡hazme caso o te mando al Tíbet!.
Mostraron su cultura al mundo, desde la invención del papel pasando
por la pólvora y la tinta china. Haciendo alegorías a la mitología
china, a la historia, al cine y al culto por la vida, y yo me pregunto
si los Tibetanos estarían viendo la tele a esa hora o les habrán
desconectado la señal y estarán viendo un nuevo capítulo de la
telenovela de dibujos animados La niña cerecita.
Sea como fuere, ya se han producido las primeras manifestaciones en
China por la supresión a la que se está viendo sometida el Tibet desde
hace ya demasiados años, pero eso es lo de menos, lo importante es ver
cómo diablos encendían esta vez el pebetero. Y fue todo un bombazo Li
Ning gimnasta que obtuvo tres oros olímpicos en Los Ángeles 84 recorrió
todo el perímetro del estadio subido a los altares de la noche. ¡Una
maravilla!
Seguramente esta noche todos dormirán más tranquilos, ya pasó la
pesadilla. Ahora, a los miles de chinos que han actuado esta noche, les
toca seguir viviendo en ciudades plagadas de automóviles, es desechos
como Tianamen bajo un régimen dictatorial que esperemos que a partir
del próximo 24 de agosto vea un poco más de la luz de la democracia.
¿Y nuestros españoles?, a cerrar la boca y a ganar medallas que es a lo
que van no vaya a ser que en lugar de medallas nos traigan grilletes de
recuerdo.
Comentarios
Has sido inmediato y lúcido como siempre. Enhorabuena.
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