Escanillo es una palabra canaria que designa el compartimento de un baúl, de una caja o de una alacena donde se guardan objetos variados, y también es el nombre del cajón del banco de carpintero.
Recuerdo perfectamente cuándo fue la primera vez que escuché esa palabra. Acabábamos de llegar a Fuerteventura para pasar un mes de verano en una casa antigua que perteneció a la abuela paterna de mi marido y que ahora disfrutan los nietos y bisnietos. Las tías solteras que la dejaron en herencia a todos incluyeron unas instrucciones de uso que había que consultar a la llegada y a la salida, para mantener un cierto orden, aprovechar el agua -tan escasa en la isla- y proteger la casa. Al llegar abrimos con nuestra llave y encontramos otra junto con las instrucciones, que comenzaban así: “Con esta llave hay que subir al sobrado, abrir la puerta y coger del escanillo el resto de llaves de la casa”. Y no sabíamos qué era un escanillo, yo creo que ni sabíamos lo que era el sobrado. Así que, después de revisar todo, tuvimos que llamar a la familia para descubrir que el escanillo era un cajoncito-escondite muy bien disimulado dentro de una gran caja de cedro en la que se guardaba la ropa.
Después de unos años anidada en loquepasaentenerife.com, donde perdí la vergüenza inicial y me atreví a contar cosas mías, a comentar restaurantes, tascas y guachinches, a recomendar miradores de Tenerife, a compartir viajes y experiencias en el espacio y en el tiempo y a poner fotos de todo eso y más, aquí estoy con mi totum revolutum particular de profesora jubilada, playera, disfrutona, preocupada y expectante ante los vaivenes de la vida. Los espero en elescanillo.blogspot.com.
publicado el 13 Enero, 2012 en El Dia (0) comenta
publicado el 8 Diciembre, 2011 en La Opinion (0) comenta