Tenerife / Los Rodeos
Tenerife Sur
Me encanta el mar, y me encanta bañarme en cualquier lugar donde lo encuentro: entre rocas, en calitas, en playas abiertas y cerradas, conocidas y desconocidas, nacionales y extranjeras, en alta mar, en charcos,…
Me crié junto a él, a dos manzanas, cuando en mi barrio casi todas las casas eran terreras y la arena llegaba a veces hasta mi calle; iba descalza a la playa ( las aceras entonces estaban limpias); lo busco por donde voy y, cuando no lo encuentro, siempre hay algún sucedáneo: ríos, arroyos, lagos, cascadas y, en caso de necesidad, aljibes y estanques y hasta fuentes (todavía no he probado las fuentes ni los estanques de plazas públicas, como la plaza de España; me contengo). Los amigos saben que nunca pierdo la oportunidad de un remojo; suelo llevar siempre a mano un bañador (por si hay gente) y una toalla, para no pasar desconsuelos.
Cato el mar como el vino: llego a la orilla, huelo, lo toco, revuelvo, miro cómo funciona en cada zona: si hay corrientes o remolinos, si la orilla tiene desniveles y mucha o poca espuma, si el agua arrastra algas, piedras o restos; estudio el color y el fondo y, si no conozco el lugar, observo (o pregunto a la gente de allí) dónde está la mejor zona para el baño y luego lo disfruto según sus características: nado, margullo, me dejo llevar, salto, camino, hago el muerto, sebo olas, todas esas cosas que se hacen en el mar. Si estoy contenta es un buen medio para expresarme y si estoy triste puedo hasta llorar que no se nota. Después compruebo su evolución en mí: si deja la piel muy salada o suave o elástica o helada, si el pelo al secarse queda suelto, apelmazado, seco, áspero, limpio,... y me quedo más o menos rato sin aclarar con agua dulce hasta notar bien sus efectos. El resultado suele ser una gran sensación de bienestar, de libertad y de integración en la naturaleza y uno de los mejores y más baratos placeres de la vida.
publicado el 20 Octubre, 2008 en noticanarias.com (0) comenta
publicado el 18 Noviembre, 2008 en elmundo.com (0) comenta
publicado el 13 Noviembre, 2008 en laopinion.es (1) comenta
Comentarios
Me recuerdas una habanera que un amigo compuso para alguien como tú. Dice así:
"En agosto, en el Sur,
Playa la Arena,
siguen todos los ojos
a una sirena.
En agosto, en el Sur,
¡qué expectación!,
retoza una sirena, (bis)
de sol a sol.
Y vienen a admirarla
desde San Juan,
desde Tamaimo y Chío,
desde Alcalá."
Querida sirenita, ¿de verdad ni siquiera has metido el pie en la Plaza de España?. Entretanto, sigue disfrutando del mar y sus olas.
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