A todos nos ha pasado alguna vez: de repente un olor, una melodía, una imagen nos devuelven un momento del pasado. Hoy fuimos a cenar a La Papaya, en el Puerto de la Cruz, y al sentarnos en una mesa del patio de repente volvimos a los ochenta. Pedimos el menú de aquella época: gambas al ajillo y solomillo a la pimienta y una botella de Cune. De golpe volvieron las largas veladas con Luis y Margarita, hablando de lo divino y lo humano, las madrugadas en la Habanera y en la Bodega de Mario, la música de los Guayaquís y de Santiago y Tino, los cubalibres,... Lindo haberlo vivido para poderlo contar. El restaurante se ha quedado un poco antiguo y la comida es normalita, pero para nosotros fue un auténtico viaje en el tiempo.
Galería de fotos


Comentarios
Escribe tu comentario
Normas