A finales de los años sesenta un grupo británico de rock progresivo, Rare Bird, consiguió vender más de un millón de copias del LP que llevaba su mismo nombre. En él se incluía el tema Sympathy, una llamada a la solidaridad entre las gentes y los pueblos.
Es un día de otoño en Bilbao. Estamos rodeando el Museo Guggenheim y descubrimos en una terraza la figura de un hombre solitario, vestido con un abrigo oscuro que se inclina levemente hacia atrás para hacer una fotografía en dirección al cercano puente de la Salve. Tras él, el muro compuesto por rectángulos de titanio del edificio se erige como un escenario casi de otro mundo.
Mañana, con un poco de suerte, acaban las fiestas más agotadoras del año. Después de habernos atiborrado en las comidas (la del trabajo, las de la familia, las de los amigos), después de habernos gastado el dinero que no teníamos en cosas que no necesitamos, después de haberle deseado paz y felicidad a todo lo que se menea a nuestro alrededor, por fin descansaremos de tanto trajín.
Hoy es Nochebuena y quiero expresarles mis mejores deseos para estas fiestas y rogar a los dioses que nos concedan un año próximo que no nos deje tan descalabrados como el 2009 que nos abandona.
Por ello, les invito a acompañarme a ver y oír uno de los aguinaldos - el equivalente venezolano de nuestros villancicos- más hermoso, Corre Caballito. Canta el gran grupo Serenata Guayanesa en la iglesia londinense de Saint Andrew Holborn acompañados por un coro improvisado y entusiasta de venezolanos.
Feliz Navidad a todos.
El pasado septiembre fallecía víctima del cáncer, Mary Travers, una de las grandes voces de los sesenta. Fue la rubia componente femenina del grupo folk norteamericano Peter, Paul & Mary que en esos años se convirtió en una de las banderas de la por entonces denominada canción protesta.
El máximo representante del decadentismo literario es sin duda el francés Joris-Karl Huysmans que en su novela “A rebours" (A contrapelo), escrita en 1884, convierte en el paradigma de los decadentes a su personaje principal, Des Esseintes.
No mira en la dirección apropiada, pero la mirada se aleja desde el muelle de Tajao y cruza el mar y llega a una aldea de Senegal, Costa de Marfil o Guinea y, aunque nosotros no podemos verlo, se encuentra con la madre, los hermanos, la mujer, los amigos tal vez y habla con ellos y les cuenta cómo le va y les dice que estén tranquilos, que las cosas se arreglarán y que algún día volverán a estar juntos.
Minerva gira la cabeza y nos muestra su cara con un gesto entre asombrado y pensativo. Acaba de mirar por enésima vez las terrazas que dan acceso a la residencia de Federico el Grande de Prusia. Una mediterránea como ella no puede creer que las viñas crezcan tan al norte y que haya habido que encerrar las higueras en armarios practicados en el muro para que sobrevivan a los duros inviernos.
Sostiene D. Andrés que soy el diablo o un diablo, no estoy muy seguro, en persona. No sé qué sahumerios sulfúricos ha visto en mí que le hacen pensar así, pero en cualquier caso me obliga a una introspección que me permita averiguar qué hay de cierto en esa creencia.
No sabe cuánta razón tiene, D. Andrés. Con cada ser querido o admirado que se va desaparece algo de nosotros mismos pero eso no es otra cosa que la vida. Mutamos día a día transformándonos en algo que nunca llegaremos a ser porque el tiempo es breve y el trabajo, tan largo...
Por ello, seamos conscientes del cambio, de lo mutable de todo lo que nos rodea y vivamos como si fuéramos eternos.
Porque todo cambia.
publicado el 13 Enero, 2012 en El Dia (0) comenta
publicado el 8 Diciembre, 2011 en La Opinion (0) comenta