Sé que no soy original, sé que, a fuerza de hablar de ella, casi todo el mundo se ve obligado a nombrarla cuando le preguntan por su película favorita, pero cada vez que la veo, y son muchas, me gusta más. Y eso que lo de la paloma que sale volando me parece un recurso narrativo vulgar. Es Blade Runner de Ridley Scott (1982) y Roy Batty -el replicante-, y Deckard acaban de luchar en lo alto de un edificio; en una ciudad, Los Angeles, mojada por la lluvia ácida.