Transcurren los días del verano lentamente.
Tal vez sea una sensación muy particular mía porque cuando se camina lentamente parece que todo marcha mas despacio.
Me explico: he pasado muchas horas descansando, recuperándome de una
pequeña intervención en mis pies y claro, no he podido caminar como me
gusta.....ahora estoy un poco mejor y voy a recuperar ese tiempo.
Los días cálidos, soleados, apacibles.....invitan a reunirse con los
amigos a charlar en el patio al fresco mientras tomamos una copa y
saboreamos alguna tapa. Y claro, no puede faltar la buena música con
unas guitarras o el timplillo.
Los mas, acompañamos con instrumentos de percusión caseros y las voces
que recuerdan las canciones de ahora y de antaño......tardes llenas de
sosiego, risas, notas.....y los aromas que salen de la cocina.
"Suavisando así el tórrido verano" en el amplio sentido de la frase.
Ricos, muy ricos están los champiñones al ajillo. Se sofrien unos
dientes de ajos en abundante aceite de oliva en una sartén. mientras
tanto se limpian bien las setas (champiñones), se laminan o trocean a
gusto y se añaden al sofrito. Con una paleta de madera se va dando
vueltas para que no se quemen y tomen ese color característico que nos
indica que las setas están salteadas y que es el momento para añadirles
un buen puñado de perejil y la sal a gusto. Los olores que llegan al
grupo de amigos que no han parado de tocar comienzan a producir
efectos.....se para por unos instantes la música y unas rebanadas de pan
caliente y los champiñones van desapareciendo de la bandeja poco a poco
entre otros platos en la cálida reunión.
Así pasan los días de verano.....con aromas de setas.