Tenerife / Los Rodeos
Tenerife Sur
¿Sigue habiendo serenatas? Cuando yo era una pibita, la posibilidad de una serenata era algo emocionante y esperado. Todos oíamos en la radio por las noches “La ronda” (“Abre el balcón/ y el corazón/ siempre que pase la ronda…”) y, si te tocaba a ti, ya tenías conversación para semanas. A mí una vez me dedicaron una canción de parte de “ella sabrá quién soy” y todavía me lo estoy preguntando. Ni idea, vamos. Las tunas proliferaban, y el novio de la del 3º de mi casa, hoy un conocido periodista, venía con su tuna a rondarla, con lo cual salíamos las del 1º y las del 2º a disfrutar del espectáculo (y de los tunos). Un amigo mío (mis tías lo llamaban entonces “un pretendiente”), que estaba en la tuna de Económicas de Madrid, me pidió una vez ¡a mí!, que no sé coser sino botones, que le bordara una cinta. Salí del apuro pidiéndole a un primo, que pintaba muy bien, que me dibujara un tuno en la dichosa cinta. Pero siempre hacía ilusión eso de formar parte de “las cintas de su capa”.
Yo creo que después la cosa perdió su romanticismo. Otro primo mío, que hizo medicina, vivió, dos años después de terminar la carrera, de los beneficios de la tuna, viajando por toda Europa y sin curar ni un catarro. Todos los hemos visto en los restaurantes en grupos de tres o cuatro y, aunque eso para algunos puede tener su encanto, no es lo mismo.
A mí me pasó otra vez veraneando en Los Sauces. No hay nada tan romántico como oír una guitarras y una voz preciosa a medianoche bajo la luna de verano, cantándote aquello de “Paloma mensajera/, cruzando el viento/, ve y dile al amor mío/ que aquí la esperoooo…”. Tengo que decir que, a pesar de esa alusión premonitoria a la paloma mensajera (véase “El marido palomero"), el pobre rondador se quedó esperando sentado, pero también es verdad que aquella noche ganó un montón de puntos.
Así que ¿saben lo que les digo? Que le voy a pedir a mi marido que me regale por la jubilación una buena serenata. Que se reúna con los compinches con los que toca la guitarra los jueves y “en una noche clara de inquietos luceros” me regalen los oídos. Eso sí, no les voy a pedir que se disfracen de tunos, no sea que me digan que hasta ahí podíamos llegar.
publicado el 30 Junio, 2009 en eldia.es (0) comenta
publicado el 22 Junio, 2009 en adn.es (0) comenta
publicado el 20 Junio, 2009 en canariasahora.es (0) comenta
Comentarios
¡Dios mío, voces del pasado! Ya sólo faltaría que también hablara el rondador de Los Sauces. Pero la verdad es que es un motivo de alegría reencontrarnos a través del blog después de 40 años. Y que conste que la cinta fue donada con mucho cariño, así que sí: tenía un trocito de corazón. Un abrazo, querido amigo.
“Hace muchos años, guardé en su funda la guitarra, colgué la capa y doble mis cintas de tuno, eso si, con mucho cuidado y cariño, porque, como dice la canción,“en cada cinta que lleva mi capa hay un trocito de corazón”
Pero hace unos día alguien me comentó que una vieja (quiero decir antigua) amiga mía, tenía un blog en este portal y después de buscar y sin gran esfuerzo, llegué a la conclusión de que el blog de mi amiga era el de Jane, una jubilada (qué cosas) que titulaba sus reflexiones del día “Cuando la tuna te de serenata”
Cuando leí este texto, me quedé atónito, pues, cual no sería mi sorpresa, cuando tras leerlo y releerlo, llegué a la conclusión de que aquel amigo que mencionaba (que las tías llamaban un pretendiente) de la tuna de Económicas de Madrid ¡era yo!.
Después de reaccionar del shock, pues casualidades como esta son imposibles, me puse a pensar que a aquella amiga mía (pretendida para sus tías), por aquello de la distancia, nunca pude ir con mi tuna a rondarla bajo su ventana, aunque, eso si, alguna serenata le dedicase alguna vez con el recuerdo.
Más entonces, volviendo a leer su texto, caí en la cuenta en que entre aquellas cintas que guardé con tanto cariño, no estaba el trocito de corazón de mi amiga, sino el de ¡¡su primo!!. ¡Qué desilusión!.
Sin embargo, querida amiga, dentro de la brevedad exigida a mi comentario, quiero expresarte que, a pesar de este desencanto momentáneo, debes saber que me ha hecho muy feliz que, aunque sea de esta forma tan indirecta, te hayas acordado de mi después de tanto tiempo y que, en cualquier caso y a pesar de tu primo, para mi, era el tuyo el trocito de corazón que estaba entre las cintas de mi capa”.
Muy bueno! Parece que detrás de esa entregada profesora, había una talentosa escritora. Da gusto, si señor. Nos leeremos por aqui. Un beso!
P.D: Ahora, siendo recién estrenado adulto, me doy cuenta que las clases de aprender a razonar servian de alguillo! jajjaja.
Pues a mi me parece bien que se ronden a las jubiladas, a las abuelitas y a todo el personal que le guste la música y las canciones. En este mundo donde la violencia parece ser la reina de la sociedad, un poco de ritmo y alegría viene estupendamente sobre todo en el momento actual.Así querida Jane que ánimo y que tu marido el palomero se ponga las pilas guitarreras..Stone
Lo que nos faltaba, ¡rondar a jubiladas!
Decididamente, ya sé lo que te van a traer los reyes (y qué barato que nos saldrá).
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