Abrieron hace solamente tres semanas, en el mes de junio, poniendo toda su ilusión en el proyecto. Es un lugar precioso, una finca espectacular de diez mil metros cuadrados con unas vistas impresionantes al mar, la costa norte de Tenerife y el Teide. La finca tiene una hermosa casa canaria antigua restaurada, otra más pequeña, levantada sobre los restos de la casa en la que nació la famosa Siervita, y varias terrazas amplias escalonadas. Está situada en el centro de El Sauzal, muy cerca del Ayuntamiento y de la Iglesia de San Pedro, en el Pasaje Sierva de Dios.
Aunque parece un lugar muy caro, los precios están bien. Además, se puede ir a tomar un aperitivo, un café o un té con algo de repostería, a picar, a comer o cenar de manera más o menos formal, o simplemente a tomar una copa. También organizan eventos en las terrazas y en los salones de la casa. Da mucho juego y está al alcance de todos los bolsillos.
Tiene varias zonas en las que estar y cada una de ellas es un precioso mirador. Es ideal para llevar a visitantes o turistas si se les quiere dejar impresionados con la belleza de nuestra isla. Quienes lo atienden son, además, personas encantadoras que se esfuerzan por que nos encontremos a gusto y disfrutemos del lugar y de las instalaciones.
Nosotros fuimos a cenar, pero muy temprano, para poder disfrutar del entorno y las vistas. Nos sentamos en la terraza inferior, toda abierta al paisaje, y pedimos para picar una ensalada de brotes tiernos con micuit, que estaba muy buena, presentada como un ramillete, y una variedad de huevos al estampido, deliciosa y original, con huevos poché. Después pedimos cada uno un plato: solomillo con foie, bacalao confitado, magret de pato: todo muy bien preparado y presentado, aunque el puré utilizado como base era común a todos ellos y no ofrecieron alternativa. Lo acompañamos con un Rioja. Para terminar pedimos tres postres para compartir: tiramisú, pasión dulce con helado y una tabla de quesos.
Los postres fueron lo más flojo de la cena: los quesos muy normalitos y sólo dos variedades, el tiramisú corriente y escaso (había más helado que tiramisú) y la pasión fue el mejor, muy equilibrado de sabores.Tendrían que cuidar especialmente la repostería y ofrecer una buena variedad de tartas porque mucha gente acudirá por las tardes a tomar té, café, refrescos o copas con algo dulce para ver las puestas de sol.
Nos costó la cena 26 euros por persona, muy ajustado para el restaurante-mirador (un verdadero lujo) y para lo que pedimos, que eran platos caros y elaborados. Y, sobre todo, nos llevamos el recuerdo del lugar, tan especial que no tardaremos en volver.
El teléfono para reservas es 922 571 491. Cierran lunes y martes.
Tienen página web. Aquí pueden consultar la carta y ver más detalles:
publicado el 13 Enero, 2012 en El Dia (0) comenta
publicado el 8 Diciembre, 2011 en La Opinion (0) comenta