Igual es por la resaca navideña y sus extraños efectos sobre la visión, pero lo cierto es que al tropezarme hoy en Internet con la jeta del obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, no puedo dejar de pensar en su parecido razonable con el actor y supuestamente hombre más sexy del mundo George Clooney. Vale, igual no tienen nada que ver el uno con el otro, pero no me dirán que el cura no podría pasar por algo así como el primo feo del protagonista de Solaris. Es verdad que si vamos más allá de sus caretos las diferencias aumentan: el actor, más bien discreto, no acostumbra a desatar polémicas como la provocada por las declaraciones de Bernardito (el Michael Jackson tinerfeño) sobre los abusos a menores y la homosexualidad, toda una perla navideña. Y Clooney al menos tiene algo de vergüenza. Lean si no este párrafo de la carta redactada por el obispo el 23 de diciembre sobre el espíritu de la Navidad: "¿Cómo erradicar de nosotros la envidia, el egoísmo, el rechazo de los otros… que a menudo nos invade y domina? Ahí es donde entra Jesucristo. Para eso se ha hecho hombre para librarnos del poder del mal. Ese mal que se adueña de nuestros corazones y convierte nuestra vida en un infierno para nosotros y para los demás. De poco servirá hablar de paz, de amor, de solidaridad y de preocupación por los pobres, si nos olvidamos de acoger a Aquel que es nuestra paz y la fuente de todo amor". Dios mío. ¿Erradicar el rechazo de los otros? Chiquita jeta tiene Bernardo. En fin, que George me cae bien y creo que sólo se parece al obispo en el corte de pelo y la raya a un lado.
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