Tenerife / Los Rodeos
Tenerife Sur
Allí donde la isla pierde su noble nombre, donde los derrumbes te dicen cómo lame el mar. Y visto desde el mar, que ahora tengo mareo de tierra y se mueven la silla, la mesa y el teclado, aparte de la cabeza y el cuerpo entero, el cuerpo entero.
El cuerpo entero, en las playas de El Cabrito, Oroja y La Guancha. Sales del muelle de la capital vereda abajo como para Gran Rey (algo así como al fondo del muelle a mano derecha, y nada más salir, están ahí: rincones, riscos, calas, bajas, aguas cristalinas, más riscos, marcas de pardelas y gaviotas (una en una playa que no la abandona al espantarse el resto: coja y floja de alas recibe apoyo y la fuerza de la gravedad le es mucho; con pesar, queda en la orilla),...
Un sargo, un bocinegro, unas palometas y unas bogas vivas. Y pejerreyes y bicudas. Unos robinson más de playacampada como tantos y la vuelta con el sol, que lo críos comen a sus horas.
Costear, escrutar acantilados, lomas, barrancos y nubes. Y puedes llegar a creer estar frente a Tenerife (lo estás, pero El Teide está realmente a tus espaldas). La vista se pierde en cada grieta, en el coexistir de los sedimentos y materiales pétreos de los gomer.
También ves gente conocida, incluso en los barcos que buscan un fondeadero donde robar a la noche el eco de unos roncadores zarzaleando en el cubo. El teclado, la mesa, la silla, la cabeza y el cuerpo entero siguen balanceándose y no al unísono ni en igual sentido.
publicado el 20 Octubre, 2008 en noticanarias.com (0) comenta
publicado el 18 Noviembre, 2008 en elmundo.com (0) comenta
publicado el 13 Noviembre, 2008 en laopinion.es (1) comenta
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