Tenerife / Los Rodeos
Tenerife Sur
Navego por loquepasaentenerife.com y encuentro algo sobre playas de la isla picuda, preferencias, excelencias y significaciones. Muchos de los que me conocen me partirán un brazo o dos si me pringo y cuento mis preferencias, marcadas principalmente por tratarse de playas aisladas, de arena negra, poco asistencia, buen mar bravo y mejor agua.
Perro arriesguémonos a perder un par de amigos o un brazo, todo sea por aquello de que el periodismo ciudadano impere, imprema carácter y brinde posibles a los internautas que nos visitan, que me dicen que cada vez son más, aunque no más de treinta lecturas diarias respaldan este blogexilio que hoy me pone los dientes largos y la toalla al hombre al recalar en playas tinerfeñas, aunque tenga a mi disposición las que tildan de las "mejores del Atlántico", las de FuerteAventura.
En alguna ocasión he citado las playas de Barranco Seco y Masca, en el Sur. También habría que añadir el litoral de El Sauzal, con su majestuoso Arenal; Los Patos, Santa Ana, El Pozo y El Bollullo, en La Orotava y Santa Úrsula; Martiánez, Playa Jardín en el Puerto de la Cruz; el Soccorro y la de la Rambla de Castro en Los Realejos, algunas calas semiescondidas en toda esa Isla Baja, las de Buenavista, Los Silos, etcétera. Y eso sin hablar de Anaga, La Matanza, La Laguna, y todas las maravillosas del Sur, que las dejaremos para otra ocasión.
Cuando uno habla de playas también debería añadir, a modo de coletilla, que en Tenerife existen charcos (millones), esos apéndices lávicos que abrazan y acotan las lenguas encrespadas de aguas marinas para construir caldas y cubículos en los que refrescarse, acción que se acerca más a un baño iniciático en el cósmico fluir de encuentros tierra-mar-aire que a otro casa.
Los charcos son propios, intransferibles y susceptibles de brindarlos. Hoy sólo les descubro uno, al que llevé a un matrimonio medio palmero y medio gomero de Vallehermoso (Fernando y Rosalba). Está en San Juan de la Rambla, por el colegio para abajo. Una serpenteante escalera nos lo pone al alcance. Disfrútenlo con moderación, no lleven a mucha gente, vayan entre semana, no mucho en verano (que lo acaparan los lugareños) y gócenlo como se merece, con la reverencia de quien se sabe en los dominios de Poseidón, ese que con tridente nos mira desde las crestas de las olas que lamen o golpean el risco (según estado de la mar) hasta entrar en el charco, mío, de ellos y a partir de ahora también vuestro.
publicado el 20 Octubre, 2008 en noticanarias.com (0) comenta
publicado el 18 Noviembre, 2008 en elmundo.com (0) comenta
publicado el 13 Noviembre, 2008 en laopinion.es (1) comenta
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