Cuando desde temprano te tocan los... sólo te salva un amigo: en este caso tres. Y me explico. Los celosos, incompetentes, piojos pegados, barriobajeros, insulsos, indocumentados, gilicucas, ninguneados, ineptos, hipócritas, parásitos, correveidiles, inmaduros, muertosdehambre, indocumentadosconcarné, mierdas y demás adláteres; pues cuando todos esos se aunan o se meten dentro sólo de tres y tratan de tocarte los... por la mañana, comienzas como en ralentí, cauto por el resquemor de cómo darles hasta que, como siempre, la sangre no llega al río y sale a flote tu madera, gran corazón y perdonas sus patujadas por aquello de ser bien nacido.
Es entonces cuando, el sereno de espíritu busca el sosiego dentro. Pero hay casos en que el estímulo llega de fuera, te brinda un abrazo, el susurro en la oreja y te pone en tu sitio, el de siempre, el del positivista encaprichado en portar una sonrisa generosa y hacer un mundo mejor para todos, comenzando por los más próximos y tendiendo al infinito de la generalidad.
Ese abrazo, susurro y sosiego llegó con un envío de Correos en un sobre verde (ecológico), cuyo remite está censado en el número 32, oficina 6, de la calle Panamá de Santa Cruz de Tenerife; es de decir, en el corazón mismo de la Redacción de loquepasaentenerife.com
Ese abrazo, susurro, consuelo y sosiego vino con el detalle de T. Flores, Carlos Padilla y Eduardo G. Rojas de remitirme una camiseta negra, unas pegatinas y una escueta misiva en la que agradecen este blog, el Blogexilio, por el que (entiendo) yo debería pagarles por colgarlo en su web.
Orgulloso luciré la camiseta de loquepasaentenerife.com; pues, aunque me sé un pésimo plumilla y un insignificante abanderado del periodismo ciudadano, sí soy un aférrimo comparsa empujador de los buenos proyectos de quienes, con el alma, ponen el empeño del trabajo y la constancia, que el intelecto les sobra y está más que probado, sus currículums y trayectorias les avalan.
Orgulloso pegaré las pegatinas de loquepasaentenerife.com, y les pondré una lupa colgando de un hilo, para que la gente que pase ante ellas las mire a través de la lente y crea ver una inmensa pancarta.
En el exilio no sáben ustedes cuánto se agradece un abrazo, un susurro, una carta, una llamada o un saludo como el vuestro.
Lo dicho en una entrega anterior: Vivan las Flores Rojas de Padilla.
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