Tenerife / Los Rodeos
Tenerife Sur
Ayer tarde maté un sargo. De más de un kilogramo de peso, picó esquivo, pero luchó como un jabato y supe darle liña y puntera para ir ahogándolo. La caña era la finita, y al carrete no le sonaba la chicharra. Cuando estaba fuera del agua, pendiente de un hilo, en lenta escalada risco arriba, el compañero de pesca trató de asir el nylon al tiempo que se partía y el sargo se fue al agua con el anzuelo en la boca, la plomada de tubo y arrastrando el roto cordón umbilical que nos unía.
Ayer maté un sargo pese a que a primera vista se perdió de vista nadando tan campante. Ayer maté un sargo porque o se habrá enganchado por esos fondos rocosos o lo supieron más lento los depredadores.
Lamento herir a un animal que no voy a rematar e ingerir; pero el sargo estará muerto o en las últimas. La tarde fue preciosa, un pariente del amigo perdido salió primero, y me lo cené luego con unas papas peladas y aceite y vinagre, pero el perdido, que no se lo comía de una sentada ni el más pintado (o hambriento), siguió su camino, aunque esa senda fuese la de la muerte inminente.
Lloro pues tu muerte, querido sargo breado,
lloro tu mala ventura, tu deambular errático
arrastrando las cadenas del pesar
de un mordisco esquivo a la Miga Estrada,
siento haber sido juez, verdugo y enterrador
en jardín de nácar de tu noble ser.
Tras pérdida tan significativa, el mutismo se adueñó de la pareja de pescadores. La bella tarde se tornó noche cargada de luto y los caballitos de mar persiguieron a un sargo renqueante y condenado a muerte: Neptuno lo tenga en su gloria.
P.S.: Si alguien tiene por ahí la foto de un sargo, que la sume en un comentario, se agradecerá.
publicado el 3 Enero, 2009 en laopinion.es (0) comenta
publicado el 2 Enero, 2009 en diariodelanzarote.com (0) comenta
publicado el 31 Diciembre, 2008 en eldia.es (0) comenta
Comentarios
Si lloras por el sargo que se fue las lágrimas no te dejaran ver las salemas.
No llores por el Sargo que no tienes,
ni siquiera por el que has perdido,
sueña con el que ha de venir, a rescatarte,
por ese fondo cristalino del azul marino.
No desesperes, ríe, vislumbra, recita,
desde esa roca de mar, antaño tagoror bendito,
que todo el que tiene bien y lo transmite,
asegurado estará de rendir, hasta en el límite.
A mi lo que de verdad me mata es en pensar en el compañero blogero de pesca y uno aquí en la oficina....
Feliz exilio....
Y ya hasta ligó. De todo se entera una en este fondo del mar.
Te mando la foto del sargo; se libró del anzuelo y anda contando su aventura a todo el que quiera oirlo. Es el sarguito de moda.
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